- la música posee una cualidad que aliviana.
- mi existencia entera se siente como un nudo
- no sé si es mi época, pero la vida de adulto se siente constantemente como una carrera. Me molesta significativamente que la gente quiera vivir su vida como saliendo del paso, y que a veces, contagiada por la psique del común, yo tienda a sentirme así.
- creo que entre las condiciones de la felicidad está vivir en un lugar donde se vea el sol.
- el cuerpo es la representación primera del amor. no importa qué hagas, él hace todo lo posible por sanarte y acatar tus demandas. nuestro cuerpo es una representación de nuestro amor propio; tanto como cuando escasea, a cuando está excedido, o está siendo maquillado.
- tengo una perrita, que es un recordatorio con ojos y bigotes, de que está mal quedarse encerrado. Hasta a las mejores series hay que poner pausa y salir a enfrentarse.
- nunca debes dejar de creer y de luchar por lo que crees.
- la vida en casa debe ser como un mecanismo silbante y ordenado. sino, se vuelve un arrastrado magnánimo.
- "el miedo es lo opuesto al amor". "el miedo es el opuesto al amor", "el miedo es el opuesto al amor"
- NO TE SUBESTIMES. Ya otras personas lo harán. Aprende día a día a ser tu mejor amigo, tu confidente, tu amado, tu consentido y aquél por el que lo darías todo.
- no quiero que mis sueños me queden grandes
- tú entiendes por qué amas a la gente que amas. si las demás personas no, es normal y su peo. las relaciones de todo tipo son puramente experimentales/emocionales. ahí no hay lógica.
- da lo mejor de ti mismo. no te conformes ni te restrinjas por nada, eso solo te frena a TI y a tu crecimiento. no dejes de correr por caerte, ni de amar por ser herido, tenemos que dar todo de nosotros mismos en cada acción y así la vida será diferente. la vida entera será especial
- "todo siempre estará bien"
la infante ilusión
miércoles, 30 de septiembre de 2015
cúmulo de pensamientos para llevar
martes, 28 de julio de 2015
exhalación. meditación. necesito el mar
Quiero comenzar una vez más. Quiero comenzar
una vez más mi vida, mis decisiones, aquello que me ha traído a este punto, el
cual, sinceramente, no sé bien cuál es. Lo que sé es que el día de hoy me
siento como Alicia, una vez más, en el medio de un laberinto de caminos, en un
bosque muy oscuro, en cuya cabeza solo resuena la voz del Gato, haciéndome
preguntas incesantes que no puedo responder. Una y otra vez me debato de mi
identidad. ¿Quién soy?¿Qué me gusta? ¿Quién es aquella quien yo proclamo ser,
en comparación a quien voy constantemente creando?
Por instantes me siento como todo al mismo
tiempo. Digo cosas y me siento como una niña, ligera, correcta, en paz con el
mundo, me siento pradera, sol y viento, como una honda inspiración, como un
timbre en el colegio, como una carcajada. A veces, sinceramente, me siento así.
Hay otras veces soy una hoja que el viento no
puede mover. Soy pesada, confusa, desgastada, suela en concreto, líquido
desparramado en el suelo y también la media mojada. Esos días soy un “Ugh” que
lo único que no aborrece es su cama.
Hoy, me siento como el mar en una tormenta.
Me siento cargada, eléctrica, furiosa, trueno, grito, cristales rompiéndose,
una discusión interminable con alguien que no tiene sentido, es la comida que
se quemó, es la diligencia que fuiste a hacer y te costó demasiado, para
terminarte dando cuenta que el banco ya cerró. Así. Como para amanecer en un
mundo diferente donde el universo pueda ser un poco más amable.
También me gusta ser como una gota. Como un
ritmo: precisa. Me gustan las cosas organizadas y simétricas, me gusta sentirme
sabia y vieja, con un alma de miles de años y de una sabiduría de millones de
experiencias, con un camino que se posa ante mí luminoso, con una espalda
despejada y el ceño tranquilo. Me gusta sentirme que puedo hablar con voz ronca
y estar en son con el universo, con mi universo, me gusta estar conectada, con
la gota con la naturaleza.
Pero debo entender que yo lo soy todo. Soy
cada una de estas personas y estados, soy todos los universos que en mí habitan
y que en mí se agitan, sé que soy todos aquellos que siento hablar, que a veces
sonríen de otras vidas cuando ven algo que les recuerda. Soy un cúmulo de
estrellas que se va descubriendo por el mismo telescopio que pasa toda su vida
observándolas, sin saber que están ahí, pero presintiéndolo.
Y en el camino en donde voy, que no es tanto
un camino mas que un viaje, debo intentar no perder los estribos cada vez que
el peso debajo de mí se haga más delgado y me sienta sin control.
¡Deseo ser tantas versiones de mí misma que
no sé ni por donde empezar!
Pero por ahora solo sé que tengo un nombre, y
ese el mío: Camila. Pero tengo mil sobrenombres que contienen mil historias que
son mías, así como un millar de personas que se llaman como yo y sueñan lo
mismo. Por tanto, ¿cómo puedo buscar mi identidad, o querer moldearla, crearla
concretamente, si realmente jamás podría existir?
Mi identidad es algo como el tiempo, como los
segundos, que se desvanece en cada instante, en cada gota que baja, en cada
pensamiento que atraviesa una mente, en cada latido de un corazón, ¡Camila no
existe! Y aquí está, escribiendo que a veces, ella es el universo entero. Si
digo saber quién soy, en qué soy buena o mala, probablemente es porque esté
fingiendo. No creo poder saber, porque sería como querer ponerle un nombre a
una infinitud infinita.
Sé que he hablado como un vómito verbal, pero
así está mi cerebro ahorita, cambiando de la persona que era antes de escribir,
para recibir a esta nueva persona que surgirá al leer esto que mis dedos
escriben y yo, pasivamente, espero recibir. Entonces, hoy intentaré recordarme
una vez más que el control es una ilusión, que debo buscar mi felicidad, que mi
ego es terco y estúpido y que prometí retribuir el amor que me dieron. Esas
todavía son promesas que han cambiado conmigo, a cada momento, y han
permanecido ahí, trascendentes.
lunes, 11 de mayo de 2015
La dulzura del mar
Mi abuela es
como el mar. Poética e inentendible. Tiene esas cualidades dulces, agrias y
misteriosas del océano, tan profundas y atrayentes.
Ella siempre
parece a primera vista, sutil y frágil. Cuando finalmente estás con ella y
vives su sentir, es que puedes empezar a apreciar lo extraño de su ser. Cada
frase que dice, podría ser la cita importante de un libro, siempre cargada de
una sensibilidad y una manera sutil y poderosa de decir lo que sea; de enseñar
en lo inconsciente.
Tiene una manera
de querer, que aunque parezca ruda como una ola o un revolcón, busca siempre
ayudar. Ella es de las pocas personas que conozco que viven realmente con la
economía de las palabras, diciendo justo lo que es necesario y aquello que
puede mejorar al silencio. Honesta es, siendo honesta en cada cosa que dice y
hace, siendo predicadora genuina de lo que cree.
Vive del amor a
los libros, dejándome a mí esa herencia, elemental para el disfrute de la
vida. No solo el leer, sino dar libros
que cambian vidas, que crean mundos, que elevan la conciencia, que hacen vibrar
las almas.
Mi abuela es
como un dulce placer, que duele; como todo aquello que vale la pena en la vida,
siendo como aquellas problemáticas escritoras a quien ella tanto admira. Leer
la carta de suicidio de Virginia Wolf me recordaba a ella, sabiendo que ella
podría fácilmente escribir algo así.
Mi abuela me
crió. Mi abuela me moldeó y lo he empezado ver siendo "grande y
consciente". Creciendo y evolucionando es que he podido notar la estela de
las personas que me han amado, en mi propia piel. En mi ser, en mi actuar, que
veo sus dulzuras en mis propias huellas, y es ahí que entiendo el amor; un amor
que trasciende a niveles inentendibles, más complejos que la genética o la
herencia mismas.
Como el océano,
Mamama mía, permaneces en mi vida. Permaneces como suave espuma en mi interior,
guiándome hacia cosas maravillosas, que no conozco y que conoceré mediante me
hunda en tu inmensidad.
Brotes
Cuando llegaste a mi vida, algo floreció dentro de mí. Crece,
evoluciona, cambia y se expande. A veces, cuando me veo hablando de ti puedo
sentir algo fluir en mi voz, algo cambiar en mis ojos, algo florecer en mi
sonrisa y en mis mejillas. Yo por fuera no cambio, pero dentro de mí hay nuevos
brotes y pétalos, nuevas sensaciones que sólo tú produces.
¿Cada vez que conozco a alguien florecerá algo dentro de mí?
¿Soy un ramo, una jungla, un jardín de las huellas que las personas han dejado
en mí?
Si es así, tú has sembrado las flores más hermosas que
siento dentro de mí.
Son hermosas, como tú.
Miedos
Cuando cerré la puerta detrás de mí, me di cuenta. Me di
cuenta de todo aquello que hablan en los mayores clichés, porque en todo cliché
hay verdades.
Cuando te fuiste se quedó un vacío.
Me recibió una casa sola y silenciosa, cuartos opacos sin tu
sonrisa y espacios mudos sin el sonido de tu risa.
Me llaman a decirme que me van a ir a ver, que continúa el
plan, que todo sigue, y mis ganas son nulas. Después de tanto tiempo contigo,
¿qué voy a querer hacer sin ti?
Tengo miedo, tengo miedo a las distancias, a la soledad, al
tiempo y a los kilómetros, porque si bien nos hemos podido ver tanto, ¿quién
soy yo cuando tú no estás a mi lado?
Es como si una parte de mí se escondiese, se callase, se
apartase.
No hay barreras ya que haya puesto entre tú y yo. Las derrumbaste,
las hiciste añicos y cambiaste mis paradigmas. Me abrí por completo y sin
temor, pero ahora temo en que me vayas a hacer falta cada vez que te alejes,
cada noche que pasemos sin vernos o sin hablar. He compartido cada rincón de mi
mundo contigo, y simplemente tú los has ido retocando todos, cambiándoles el
color y la forma, añadiéndoles brillo.
Ahora entiendo tu tristeza al dejarme ir, porque hoy la sentí
más fuerte que nunca. Definitivamente, no sé si podría jamás aguantar una
relación a larga distancia, como una negrita que conozco. La idea de pasar
semanas o incluso meses sin poder abrazarte, darte un beso o verte sonreír es
un dolor físico.
Cuando te toco es como si mis dedos se llenaran de
curiosidad, de ambición, quiero todo de ti. Cuando tus dedos me tocan es como
si el camino que dejaran me fuese incendiando, mi temperatura de acrecentar y
una vez que me rozas, ese pedazo de mí es diferente.
Perdóname, pero estoy enamorada de ti. En el amor tipo
clichés, en el amor ambicioso que quiere todo y lo mejor, que desea todo de ti
y dar lo mismo de mí. Sólo te amo hoy, y al cerrar esa puerta sentí el vacío en
el estómago, pista de lo que podría sentir si llegas a salir de mi vida.
Y me asusté.
sábado, 6 de septiembre de 2014
me disculpo conmigo misma
Quisiera saber si los monstruos de los demás se parecen si quiera a los míos. Si solo yo siento miedo, o tal vez alguien más siente un escalofrío cuando oye a un grupo de personas reír cerca. Tal vez otra persona además de mí siente que esas personas podrían estar burlándose.
Tal vez soy solo yo la que, no más llega a un lugar, se siente con la necesidad de competir. de competir con todos los demás. Tal vez alguien más entienda lo rudo que es sentir que las personas a tu alrededor jamás pueden ser amigas, sino rivales. O eso espero, dentro de mí.
Tal vez alguien más comparte mi sentimiento, o más bien la necesidad de ser el mejor en algo. No mejor en cuanto a los demás, pero que cuando vea mi reflejo, pueda sentirme como una ganadora.
Nunca me he sentido así. Ni cuando soy elegida protagonista, ni cuando tengo el cargo más alto, o cuando lo hago mejor que los demás (porque a veces lo logro). Ni siquiera en esos momentos me siento llena. La mayoría del tiempo me siento como un lobo. Un lobo en una esquina, un lobo que aúlla solo, que aúlla porque es hueco por dentro, porque necesita más, porque eso no lo llena, ni lo ha llenado nunca.
Quisiera solo poder divertirme. Ir a un lugar sin sentirme que tengo que ser la más nada, sin sentir que tengo nada que probar, sin sentir que necesito ser más yo. Quisiera poder estar en un lugar tranquila, relajada, queriendo solo divertirme.
siempre me he escondido detrás del ser correcta, porque nunca me he sentido que puedo ser popular; y no en el sentido highschool de popular, sino genuinamente, alguien que pueda lograr que las demás personas sientan un atractivo por estar a su lado.
No tengo problemas con hacerme panas. Siempre logro decir las palabras correctas, escuchar de una manera que no mucha gente sabe escuchar y ya. Nunca he conocido a alguien impenetrable en ese sentido. Nunca ha existido nadie a quien yo quiera conseguir que me resulte inalcanzable, ¿qué calculador, cierto? Entonces voy cambiando, no quien soy, pero cómo soy con esas personas. Si suena mal, no pretendo justificarme. Soy humana y a veces, un asco. Pero lo que quiero decir es que sinceramente nunca se me ha hecho difícil hablar con las personas, y quiero a las personas, desarrollo un fuerte lazo emotivo por alguna que otra razón. Encuentro ese lazo y lo aprovecho, pero después me aburro. Sinceramente. Dejo que la gente se vaya, que cambie, que desaparezcan, sintiéndolos a todos como mis muñecas. El problema siempre está cuando las quiero recuperar. Cuando quiero abrir el cajón y saber que siguen ahí. ¿muy histérico? Pues sí. Solo hay un manojo de personas que he conservado con el pasar del tiempo, que no dejo que se me escapen, que deseo constantemente tener junto a mí.
Con ese manojo de personas me ha costado mucho encontrarme este año. Ahorita, en este momento de mi vida estoy intentando hacer un esfuerzo por recuperarlas. No sé sinceramente si lo logre. No sé si consiga a mi manojo de personas como las dejé, o si yo cambié y me volví alguien sinceramente insoportable como para aguantar. Es siempre una posibilidad.
¿Estaré hablando de todo y al mismo tiempo de nada? Me cuesta estar conmigo misma. Había encontrado el equilibrio y ahora siento que tengo poco de él, que se encuentra escaso en mí. Quiero involucrarme en algo, aunque sea una vez y sentirme que puedo pertenecer, y ya está. Que no tenga que compararme con nadie más, o juzgar a nadie más. Quisiera poder vivir permaneciendo en mí sin tener que comprarme con ningún otro ser humano jamás. Solo comprarme conmigo misma por mi propio crecimiento. Poder ver a las personas con una frialdad objetiva que tanta falta me hace.
Quisiera por una vez poder ser diferente a la persona que me obligo a ser. Quisiera poder despertarme un día y salir de la piel de serpiente, del traje y las máscaras, de la necesidad de aprobación y la obsesiva búsqueda por genuina identidad. Quisiera poder ser yo misma, quien sea que sea esa persona. Quisiera poder vivir una vida humilde libre de pensamientos hirientes, una vida en donde solo pueda concentrarme en un trabajo personal de hormiga. Intentar ser mejor por mí, para con mis seres queridos y ya. Quisiera poder vivir una vida tranquila sin el peso del juicio.
Pero todos sabemos que ese camino no viene en un abrir y cerrar de ojos. El camino que me planteo es un camino que labrar con martillo de escultor, erosionando la mente hasta que quede pulcra, sana, libre de tanta peste inútil. Quiero que mi mente sea como un mármol blanco liso. Solo eso. Como el bramar de las olas, que hipnotizan en su silencio, en su arrullo, en su magnánima simplicidad.
Quiero poder encontrar a los girasoles en mí, y constantemente nutrirlos de sol, de amor propio, de humildad y de perseverancia para seguir trabajando. Quiero labrar un pequeño jardín en mi interior que sea mío y que no compita con los vecinos. Quiero encontrarme y cuando me encuentre, encontrando lo que sea y de la forma que sea, poder aceptarlo y darle un abrazo eterno, caer en un sueño conciliador conmigo misma y perdonarme, por tantos años de maltratos y auto flagelaciones.
viernes, 25 de abril de 2014
el hilo rojo me lleva a ti.
No sabía de fútbol más que algunos nombres en el mundial, no sabía de cocina sino el arte del cereal, el sandwich y los nuggets. No veía series sino cuando podía, no tenía ni idea de cómo era Chacao ni mucho menos cómo montarme en un carrito. Jamás había besado a alguien que supiera a café. No entendía como alguien podía ponerle cheezwhiz a la arepa y jamás tomaba toddy. Nunca dejaba que me cargaran, no conocía mi ciudad si no era en carro y si de noche se trataba, solo conocía los nauseabundos e hipócritas clubes de la Lagunita y el Country Club. Nunca había bajado sola con amigos a la playa, jamás había pasado Año Nuevo que no fuese con mi familia y la posibilidad de olvidar al mundo entero por una persona era nula.
Hace un año empecé a experimentar lo que significaba amar a alguien de verdad. Comenzó por mensajes de texto furtivos, indagaciones secretas en Twitter hasta el día de hoy, exactamente hace un año. No sabía por qué, pero algo en mi interior me decía "ve increíble" y así fui. La adrenalina estaba en mis venas y si alguien me preguntaba, no sabía ni como ni por qué, pero sabía que algo ocurriría. Algo que jamás hubiese predicho. Llegué tarde, típico de mí. La travesía para el día más importante de mi vida consistía en buscar a mis amigos, riendo y abrazándolos como loquita que ríe sola.
y ahí estabas. El universo te dejó en bandeja de plata para mí. tal vez no lo viste, pero estaba roja y de mi pecho sonaba un estruendo palpitar que nublaba mis oídos. Te saludé poco, te evité ver lo más que pude, porque no podía conmigo misma.
Mientras bailaba al son de mis bandas venezolanas, de mi ritmo latino, de repente miraba hacia atrás buscando tu mirada, buscando detallarte cada vez un poco más. Si bailaba, si me estiraba, si me quedaba quieta, pensaba en la posibilidad de que tus ojos se posaran sobre mí. De que pensaran que me veía linda, de que me movía bien o de que aunque sea existía.
Me acuerdo específicamente de estar muerta, de haberme desplomado sentada en el piso porque vi que Maria Laura lo hacía y que te acuclillaste para hablar con nosotros. Fue mi pico de emoción. Creo que me fui a dormir pensando específicamente en ese momento. El alivio por estar sentada, la felicidad de estar rodeada de mis amigos disfrutando de tal manera, la noche clara, el confetti en el suelo y tú ahí, sonriendo con ojitos de cansancio y tu voz tan grave y diferente.
¿Qué hubiese hecho diferente si hubiese sabido todo desde un principio? Me hubiese vestido mucho mejor. Hubiese llegado a tiempo. Me hubiese calado mis nervios y no me habría separado de ti. Te abrazaría como siempre lo hago, te daría las gracias con ojos aguados y si no te puedo dar un beso, aunque sea te brindaba una birra. Si me hubiese dado cuenta que entre todas las personas presentes, de esa multitud de personas, de las personas en mi vida en ese momento y de las personas de mi vida en si tú estarías de protagonista, sinceramente me hubiese tirado encima de ti.
Eres aquél que me enseñó a amar. A recorrer cada centímetro de una persona, física y personalmente y sentirte hambriento. Sentirte hambriento de las sensaciones que se producen en ti, de todo aquello que nace y fluye perfectamente por toda tu piel, por esos momentos en los que te sientes vivo. Los momentos en los cuales las canciones de amor tienen sentido, las pasiones desenfrenadas encuentran su justificación, porque si se sienten así como yo, no hay nada más que razonar. No hay mejor dormir que dormir a tu lado, no hay un cuerpo en donde me sienta más cómoda, más parte de.
Son demasiadas cosas y no sé como explicarlas todas.
Eres una parte de mí enterrada en mi corazón, en aquella parte tan íntima y perfecta del sentimiento que siquiera pensándolo me pongo a llorar. Eres todo aquello y más que lo que esperé, has tomado mi vida y la has renombrado a "Antes y Después". Eres mi imperfecto complemento, eres mi amigo perfecto, mi confidente más importante y eres la más dulce de todas mis drogas. Eres aquello a lo que me aferro cada vez que quiero ser feliz, eres mi inspiración, eres aquella fortaleza que me alza poderosa. Hasta eres aquél impulso que me ayuda a amarme.
Gracias universo. Gracias vida, gracias a todas las vidas que me pusieron junto a ti. Gracias Venezuela, gracias Caracas, gracias Simple Plan y los que los odian, gracias Arianna Tortolero, gracias Zoraida y Miguel, gracias universidad Monteávila, gracias Rafael y Laura, gracias Famasloop, Rawayana, la Vida Bohéme, Britsio y Kika, gracias destino y gracias a ti, mi amor, mi amante, mi complemento, mi vida, mi gordo, mi negrito, mi dulzura, mi fortaleza, mi inspiración, mi conciencia, mi diversión y disfrute, mi placer carnal, mi mejor amigo, mi sueño de amor correspondido.
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