
En cada historia fantástica existe un bosque. Un bosque puede ser escenario de mil y situaciones distintas, así como tambien un hogar para mil criaturas desconocidas para el mundo real. Los bosques pueden ser transformados para cualquier tipo de escena. Un bosque oscuro con sombras y buhos ululando; un claro al principio de la mañana, con los animales recién saliendo de sus cuevas; un bosque en una noche clara y templada, con un pequeño arroyo; un bosque incendiado, lleno de cenizas y olor a pelo quemado, pueden ser los perfectos toques que le brinden acción y sentimiento a una situación apasionante. Los bosques, por lo tanto son hogar de criaturas fantasticas; criaturas que forman parte de la historia y que congenian con el flujo de energía del mismo. Criaturas innimaginables.
El personaje del cual vamos a hablar fue encontrado una vez cuando la Infanta Ilusión y la Princesa Godot, en una muy temprana edad, fueron a recorrer el bosque. Debo acotar que la infancia es una época en donde se pueden cultivar las más bellas de las amistades, pero la gran amistad que surge de la princesa y la infanta no resulto ser parte de sus infancias; por lo cual aunque ambas conocieron a este delicado personaje a una misma edad, su relación era completamente distinta.
El bosque se encontraba en una mañana calurosa, y las gotas de rocío todavía no se habian evaporado de las caras de las flores y las hojas, asi como uno que otro conejillo que, adormilado, todavía no habia ido a refugiarse al oír los pasos provenientes a su hogar. Era un día perfecto para encontrarse un hada.
Todo el mundo cree que cuando uno menciona un hada debe ser un diminuto ser, con facciones de bebé, alas de terciopelo y personalidad coqueta. Déjenme sacarlos de esa equivocación cometida por las falsas ideas de los ilustadradores y creadores de historias para niños de inventar un ser con un propósito puramente adorable.
Las hadas son seres de escasa estatura, y tienen alas. Si, es cierto. Pero un hada es muy parecida a un humano. Con la diferencia de que las hadas, al ser tan pequeñas nada más pueden almacenar un sentimiento por momento. Los humanos somos casi el unico ser capaz de sentir alegría al mismo tiempo que tristeza, o lastima al mismo tiempo que ternura, o pasión al mismo tiempo que rabia. Por lo cual las hadas son seres que normalmente se basan de una personalidad muy reducida, y con caracteres repetidos. En sus rasgos físicos, normalmente poseen cara de un niño adulto a partir de los 8 años, pero no llegan a pasar de los 13. Normalmente su apariencia se basa a partir de su personalidad y un color que tenga que ver con este mismo. Si esta hada es un ser extrovertido, coqueto y seguro de sí mismo, tendra un cabello de color amarillento, un vestido con flecos y adornos extravagantes, asi como unas alas grandes y fuertes con detalles en dorado. Por poner un ejemplo, por supuesto. Todavía no he tenido la oportunidad de conocer un hada con estas características. Pero a traves de relatos y cuentos he conocido a gente que decía haberlas conocido. Pero todo cuento tiene un gran índice de probabilidades de ser falso o inventado, por lo cual es aconsejable nada más basarse en hechos.
Pero esta hada era un ser completamente distinto al que mencioné anteriormente. De cabeza hasta los pies: el pelo largo, negro y ondulado, agarrado en un moño decorado de flores (anís,lirios). La piel, increiblemente pálida y llena de pecas indiscretas. Cejas delgadas negras, con sobras de polvo de estrellas en los extremos. Ojos pequeños, de color verde manzana, pestañas anormalmente grandes en comparación. Nariz afilada y chiquita. Labios finos y delicados, pero sin pizca de brillo ni color. Su cuerpo era encorvado, delgado, más no atlético, sin mucha gracia a decir verdad. Encima de él traia un vestido lila muy sencillo y con unos detalles florales dibujados por su poseedora, con un lapiz especial hecho a base de las cenizas del Bosque de Recuerdos. Tenia unas piernas delgadas, y casi siempre tenia las medias más bonitas que habia en todo el reino, razón por la cual nunca uso zapatos. Las medias las decoraba ella misma, en el silencio de la noche y en la soledad de un valle, cuando lograba atrapar a una luciérnaga enamorada. Sus alas se asemejaban muchisimo al cristal empañado. Recuerdo que a veces cuando le pegaba ligeramente los rayos del sol a sus pequeñas alitas, a veces se podían transparentar y se veía un poco de color en su final; pero eso pasaba en pocas ocasiones, ya que una vez que les pegaba una sombra, aunque fuera en el verano más poderoso, se empañaba y se volvían duras y frias por unas largas temporadas.
Lo más gracioso de esta pequeña hadita era su nombre. No se si conocen esto, pero la palabra libertad en inglés se traduce a freedom, y el término de ser "libre" se traduce a "free". Y eso era con lo que menos contaba esta delicada hadita. La libertad de ser independiente, la libertad de ser y opinar lo que quisiera, la libertad de creer en si misma y la libertad de enorgullecerse de algo que no fuera sus pociones (que creaba a veces en las noches de luna llena en las que las ranas salen a cantar y tomaban su espacio de asfixiante soledad), y realmente de eso ni siquiera se enorgullecía porque al confesarnoslo y nosotras comentar al respecto, cerró el tema por completo y lo llevo a su gabinete de olvido, aquel que esta apunto de explotar de la cantidad de sueños y metas propuestas y devastados.
La gente cree que nada más la raza humana por los terribles problemas de la aceptación de la comunidad. Aviso, es mentira. Desde los temibles tiburones blancos, hasta las pequeños bachacos rojos sufren de este tabú. ¡Es una trampa doble!
Toda la vida te impulsan a reconocer la idea de ser diferente, de poder pensar por si solos, de la importancia del criterio propio y de lo hermoso de un sueño de uno mismito. Pero luego, ¿que sucede?. Una persona sin suficiente fuerza por luchar y defender aquello ajeno, aquel tan cobarde como para no cumplir aquellos sueños que se revelan al dormir, se llenan de rencor por aquellos que siguen adelante y no huyen ante los obstaculos. Entonces surgen esas armas de doble filo. Las palabras. Aquellas que alagan, empalagan y hacen creer; pero que después pierden su significado y se las lleva el viento. También esas que permanecen en el inconsciente, hiriendo el autoestima y escondidas en un rincón del dolido corazón. Mahadma Gandhi dijo una vez "Parece que es necesario aprender de los muertos. Como ellos, hay que ser indiferentes anto a las ofensas como a los elogios. De esa indiferencia pueden florecer otras virtudes como la bondad y la comprensión".
¿Es tan importante la opinión del projimo?.
Nadie nunca se hizo famoso siguiendo a los demás. Así que como este hada, nunca se queden atrapados en la contradicción de la mente, en esa calle sin salida de la hipercrítica y del autorechazo.Porque la libertad es una chica difícil de complacer y más dificil aun de poder poseer placenteramente. ¿Free, una ironia o un deseo?
