
una historia sin destinario
Envenenaste mis labios al entrar en la habitación. Pusiste el seguro y empezé a sentir el veneno recorrer mis piernas. Te acercaste al mediador de luz, bajando la intensidad, sin decir una palabra, mientrás mi sangre hervia cual caldera. Moviendote hacia mi, con una mirada seductora y un paso firme. Mi mente corria a toda velocidad, pensando a toda marcha. Pero, oh que irónica es la vida. llegamos a un mismo punto, nos miramos a los ojos, observando la inmensidad del vacio del otro. Pero él se acerco, beso mi frente y calmó mi ser. Como te amo.
Ahi si me desmoroné. Mi indestructible pared, que habia sido construida poniendo mi barrera en cada tramo de cemento con que la creaba. La pared que alejaba el mundo exterior de mi verdadero ser, aquel más sensible y frágil que un papel de seda.
¿Es que no lo ves?
Nadie más lo conocia. Y tu con un simple gesto, pateaste mi estructura, moviste mi esqueleto, tocaste mi escondido corazón. Caí en tus brazos, desconsolada llorando, sin poder contenerme. ¿Donde quedó mi armadura?. Crei traerla de mi casa, prevenida de lo mucho que me pega tu fragancia, lo mucho que sueño con tu esbelta figura y rasgados ojos, lo que me reconforta tu calor y suavidad, lo que me desintoniza tu voz grave y clara, lo que saboreo cada momento que paso contigo.
Oh, ¿ te sientes asi también?¿Puedes confiar tu en mi, como yo descanso en tus hombros?
Sin saber como, pasamos a la cama. Nos acostamos sin destender las sabanas, mirandonos. Se veia felicidad en tu rostro. Cuando escondes las comisuras de tu boca en una sonrisa improvisada, siento un cosquilleo en mi interior. Te pedí que cerraras los ojos, tus hermosos ojos canela, y que te quedaras en blanco. Empezé a acariciar tu cabello, con infinita dulzura, viendote dormitar. Esta imagen me deleita. Me encanta. Me encanta la manera en que los sentimientos y las preocupaciones abandonan tu cara, volviendola pulcra y lisa. Me extraña tu pelo, ahora que lo toco. Siempre parece revoltoso, imposible de peinar y a veces un nido de pajaros. Pero ahora que lo acaricio, por mis propias manos, veo que esta desenredado, es liso y delgado, lo que te delata es tu gran volúmen.
Ahora río por lo bajo al oirme a mi misma pensando. También me preocupo, porque hace nada lloraba sin parar.¿ Como pasé de este estado a otro?¿Como llegas a cambiarme tanto?¿Como puede moverse tanto mi mundo a partir de tí? Y al pensar en esto, suelto una lagrima inconscientemente. Me calmo,ya que este momento es muy delicado. Intentaré no pensar en eso, ya que me da rabia saber que tu estas consciente y que lo puedes utilizar en mi contra, como ya lo hiciste, al provocarme hace unos instantes, al hacer todo mi cuerpo latir frenéticamente. Aunque lo mecione como algo plenamente superficial, la provocación nos situa en la hebra más fina de emoción.¿Podré dudar realmente de tí?
No creo, no podria. No podrias.
lamentablemente las mujeres somos algo ingenuas....pero sin los hombres.
ResponderEliminarMe gusta mucho este blog.