
Mis miedos parecen multiplicarse. Veo mi ciudad y mi mundo, juntos derrumbándose. ¿2012? Nunca creí. Pero este incendio, parece una señal, una cicatriz gigante de la Tierra. Desprende un mar de humo y cenizas, y parece no terminar. En la oscura noche, parecen soles brillantes, derritiéndose en el lamento del Ávila. Quiero llorar, ya que la impotente montaña que me despertaba y reforzaba un futuro al verla, me acuesta esta noche con pesadillas y lagrimas. Caracas hoy llorará, ya que estaba rodeada por una neblina enfermiza pero hoy se derrite ante las brazas del 21 de Marzo.
Tengo miedo a ser devorada, de que un día para el otro se me niegue la vida y mis sueños encuentren un lugar en el gabinete de “pudo”. La vida cambia, y te arrastra consigo contra viento y marea. Dependes de ella, cada segundo de tu día.
Quiero amar, triunfar y vivir. Si me muero ahora, habré sido nada más un sueño incompleto y frustrado. ¿Por qué el mundo se destruye ahora?¿Por qué nacimos teniendo que enfrentar y remediar el producto de otros?¿Los de mi generación vivirán para intentar salvar lo que otros ya tomaron?¿Tenemos que ver el mundo no en su brote, ni en su nacimiento, ni siquiera en su crecimiento, pero cuando se marchita? ¿Es de quién la Tierra?
¿Quién apagara la luz?
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