miércoles, 15 de septiembre de 2010

escondida en el bolsillo de un extraño


Una hoja de papel, escribi en un apuro. La deje botada, como casi todo lo mio. De casa en casa, de ajeno en ajeno; la carta termino en paradero desconocido.
En un rincon, en una habitacion que dice ser de una pero es de muchos; estaba doblada al lado de la cama.
Un ser curioso, la leyo. Y decia:

" Hoy al bostezar, me seque una lagrima como si nada, pero despues reflexione.
Que facil es llorar, cuan facil nos entristecemos. Recordamos las cosas del pasado,
Pensamos en lo que nos pasa en el presente, y nos estresamos por lo que avecina el futuro.

Podemos tener mil y un regalos, escondidos a los ojos de un ignorante; pero se proclama una catastrofe proveniente y nuestro mundo se viene a la quiebra.
Culpamos a otros de nuestros dolores, sin pensar en el daño que propagamos o hundimos en un sufrimiento ilogico, culpandonos de cosas, sin sentido ni motivo.
Viendolo desde lejos, despues de lo facil que nos caemos, pero cuan lento nos levantamos:
No somos esclavos a nuestros sentimientos? A los acontecimientos, y al dolor en si?
El dolor es uno de los mas grandes maestros, pero como alumnos debemos mirar mas alla. Cuantas veces nos hundiremos en un tragico abismo, para despertar martirizados?

Nuestra meta no debe ser: no llorare mas. Ya que todo sentimiento es importante.
Nuestra meta debera ser: nadie me quitara mi sonrisa. No otros, no yo.

Mi meta mas grande y la mas duradera, es y sera ser increiblemente feliz."


Despues de tantos bolsillos, manos y mensajes cruzados; cual boomerang he recuperado mi carta. La carta que escribi, la carta que habia dejado tirada, pero a carta que cuyas palabras recordaba a la perfeccion una vez que la vi.
Cada historia, cada pintura, cada sueño es una extension de quienes somos, porque vino de nosotros. No importa si un dia los consideraste infructuosos o defectuosos, piensa que como en un escrito o una pintura, todos tenemos malos dias.

Cada vez que te sientas chiquito, piensa esto. Hay personas que deambulan. Personas que pasean por la vida sin saber que o cuando tienen que hacer. No saben quienes son ni que quieren. Son como muertos vivientes, arrastrados por la corriente de lo que los demas hacen y ahogados en un rio de confusion. Nunca sabran del individualismo, o lo preciado de un sueño una vez que lo acojes como tuyo.
Sigues sintiendote pequeño? Pues, tal vez. Pero eres grande al soñar con lo que nadie puede arrebatarte.

sábado, 11 de septiembre de 2010

¿a donde se fue la lógica?

No me gusta escribir a lápiz. Puedo llegar a escribir mucho más y mucho mejor en mi laptop, pero ayer cometí la excepción.
No me gusta el arequipe ni los platanitos maduros, ya que soy amante del picante. Lo utilizo en cada y casi todas mis comidas, así como el orégano y el ajo. No le encontrado adicción, ni siquiera gusto, al alcohol ni al café. Mi fruta favorita es el mango, y sinceramente no puedo tolerar el olor de la lechosa. Hago mezclas extrañas: como limón en la pizza (receta heredada) y un buen tazón de yogurt con flips de chocolate, almendras y manzana verde: esa que es ácida pero deliciosa. No he comido carne roja desde hace como 3 años, pero no me obligo, ni restrinjo a cumplirla en caso de absoluta necesidad. Podría vivir de mariscos, chocolate y arepas.
Si tuviera que ser un pecado capital, sería la Ira, porque es de la que más sufro y la que a veces me consume. Si fuera un color, sería el rojo. El rojo que no es electrizante, ni aquel demasiado vivo, sino el rojo pulcro, elegante y sobrio. Mis animales favoritos son los lobos, los trovadores de la luna; pero si tuviera que ser uno de ellos, me iría más hacia las panteras azabaches y los dorados caballitos de mar. Si pudiera ser cualquier objeto sería un pincel, y si tuviera súper poderes junto con una identidad falsa me encantaría poder transformarme en cualquier animal a mi antojo, pero si hablábamos de algo ya determinado por caricaturistas y comics; sería Gatubela. Si, con todo y los horribles trajes negros de cuero.
Los lunáticos me dan pavor. A veces me imagino cómo sería mi vida si mis seres queridos, porque he sido bendecida, y nunca he tenido que llorar por ninguna muerte. Puedo con cualquier insecto, hasta me llegan a encantar las arañas, pero realmente me enloquecen las chicharras que se estrellan contra la pared de mi cuarto. Oh, podría tocar a cualquier animal, pero me rehúso a siquiera rozar un caracol. Me gustan los tiburones, las serpientes, los lugares altos, la sangre y la esotérica. Odio las ventanas con barrotes, y a veces me hago la dura para no hacer notar que no me gusta deambular por sitios cerrados de noche.
No me agrada la idea de repetir vestimenta, por más tonto que suene y solamente puedo pasarlo con vestidos de gala; aunque eso implique una graciosa contradicción. Nunca me han molestado los tacones, pero si por mi fuera, pudiera estar descalza en cualquier superficie. Me gusta que me sostengan la mirada y las miradas llenas de sensual picardía. Hacer cariños en el pelo, en las manos, o en la espalda, me da satisfacción. Tomo duchas cortas, pero puedo demorar horas en aplicarme crema hidratante, es mi vicio. Una vez que tengo un marcador en mano, puedo rayarme el cuerpo completo y cualquier cosa que tenga a mí alrededor. En realidad, disfruto mucho haciendo body painting y dibujando de vez en cuando. No importa que tan duro este lloviendo, que programa este pasando, o que cosa se esté incendiando; una vez que entro en un libro, ni siquiera una playa me puede sacar de mi hipnosis. Creo tener más de 50 libros y considero eso muy poca cosa. Es impresionante, pero no logran gustarme ni mis escritos, ni absolutamente ningún disco la primera vez los oigo o veo.
El animé, los musicales y los programas de detectives son parte de mí. Realmente detesto la ópera, las rancheras y un tecno completamente “instrumental.”Mi ipod es la mayor y más rara mezcla de música, desde canciones viejas hasta graciosas, canciones un poco metálicas y el pop más vendido; pero le tengo muchísimo afecto. Bebo y Cigala me lleva hasta la locura, a veces disfruto mucho un buen flamenco de la Mari, y no importa desde hace cuanto pero me sigue gustando mucho Simple Plan. Tengo cursos orales de francés, pero no he escuchado ni las primeras 3 lecciones; tengo canciones que se cortan a la mitad y portadas de discos que son más bien imágenes inventadas.
Jude Law, Ben Barnes, Chris Pine, Zachary Efron y Sterling Knight pueden sacarme sonrisas del rostro; pero mi única, verdadera y estúpida obsesión adolescente es Taylor Daniel Lautner. Desde que lo vi en un traje de goma espuma con el pelo lleno de gel y un complejo de tiburón, siempre me ha gustado su mirada. Ahora, hasta en sueños lo encuentro. Lo encuentro cercano y verdadero, como una niña salgo disparada a la pantalla cada vez que logro observarlo y me quedo pegada con cualquier imagen de píxeles; esas que te hacen reír, te hacen soñar y que llevan cada día más a buscar la falsa y encantadora perfección. Como un flautista de Hammeling moreno y de ojos aceituna, ando como una rata anestesiada por el efecto de la risa, de la ilusión. Lo único que le podría faltar para ser realmente irresistible, sería ser saxofonista. Los saxofonistas son aquellos que con el jazz, el saxofón, las luces bajas, la voz de blues y el traje electrizante; pueden dejarme sin respirar. No tiene sentido alguno, pero no tendría porque tenerlo.
¿Alguien ha dicho ilusión? Si bueno, soy infante. Soy infante porque no soy princesa, ni reina, ni marquesa, ni duquesa, ni mucho menos doncella. Como Kioshi la poderosa, como Mulán si somos específicas o como Lady Marion; no me gusta quedarme atrás mirando la acción. Nunca me buscaran ni rescataran de un dragón rabioso, castillo en llamas o madrastra amargada. En un cerro, en cerro Serrano descubrí que una bandera ondulando al viento encima de un abismo rocoso y la vista de los Llanos puede volverte realmente fuerte. Descubres tu fortaleza cuando te impones un reto y nunca entra en tu vocabulario decir no. Por eso soy infante.
Porque si seré de la realeza (contrato firmado entre la escritora y el papel) seré una infante. Una infante que no use vestidos, sino botas de montar. Una infante que sepa usar el arco y la flecha, la navaja y el puñal; que no vacilé en atacar y ser atacada, y que nunca permita que la consideren menos por ser hija de Eva.
A veces me incomodan los mensajes de texto, y escribir es mi pasión. Una costumbre ilógica es tender la cama, ya que se volverá a desarreglar al caer el ocaso; y las únicas cosas que me producen grima son los sonidos de huesos rotos y cuando alguien se truena las extremidades. Si una persona no tiene una buena y encantadora sonrisa, no tiene gracia y si un hombre tiene la voz ronca, es un hombre sexy. No leo muchas revistas y podría gastarme una paca completa de post its en un día. Me fascinan los niños, más bien quisiera uno propio; y mi mayor sueño es trabajar como payasa de la alegría en un hospital. Y escribir una novela. Oh y hacer paracaidismo, junto con ser guía de campamento. Si no eres número par, no me interesas. Todos los años soy el 24 y no me lo explico. No me gustan las caraotas con azúcar y me dan mala espina los zamuros.
Sin sentido, sin orden, sin un límite, sin parar, sin buscar, sin redactar, sin asustar, sin enamorar, sin cantar, sin llamar, sin vestir, sin desvestir, sin llorar, sin un control, sin controlar,

Ana Corina Channel.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Zuko


Desde el primer momento en que te vi, fue como si algo en mi hubiera conectado. Podrá parecer tonto, o tal vez algo típico de una ilusión muy poco prometedora; pero, ¿quien más para ilusionarse por algo, que yo misma?

Lo primero, fue tu pasado. Como fuiste la sombra de tu hermana, aunque sabias que ella era siniestra. Como una gata montesa, brincaba y hacia los ejercicios que pocos lograban y tenía un fuerte pero sutil tono de voz, que susurraba mentiras como serpiente. Una serpiente que te iba ahorcando con pensamientos de traición y locura, hasta asfixiarte como un a un roedor. Sus ojos, que eran tan dorados como los tuyos, brillaban de excitación y éxtasis puro al contacto con la batalla y el poder; al igual que tu padre. Imagen y semejanza.
Protegido por un lecho inusual, un lejano que te quería como suyo y una madre que te alejaba de la ciega avaricia que los rodeaba. Una madre que siempre te prefirió y saco a luz tus cualidades cuando creías caer sin descenso.

Con la caída de varias batallas, con la muerte de muchos, y el exilio de uno; tu destino cambió radicalmente. En ropas de luto, y una imagen confusa de un escape, el destino decidió encomendarte la misión más difícil de todas. Fuiste condenado a ser justo, donde reinaba la dictadura y opresión.
Muchos te advirtieron, oh príncipe. Pero hiciste oídos sordos, y deliberadamente hablaste de libertad, intentando poner a tu gente primero. No cabía en ti las palabras que pronunciaban, ¿carnada viva? el grito que debió permanecer callado explotó de tu garganta, sin necesidad de un altavoz. Solo bastó que pronunciaras esas palabras.

Te llego tu juicio, debías asumir tus consecuencias. Pero no tenías idea, ¿cómo podrías? Desde un amor tan lejano, tu respiración de repente aceleró, como tocando alarma a todo tu cuerpo. Viste a tu oponente, alguien invencible, alguien inaudible. El gran señor.
No fue cobardía lo que tomó tu cuerpo, fue miedo. Fue pánico absoluto. En medio de una multitud furiosa y expectante de sangre, pediste misericordia y te rehusaste a pelear. ¿Cómo podrías levantarle el puño a quien te enseño a caminar? Pero parece que a ese ser, agobiado y envenenado con orgullo enfermo, no le importó nada con tal de recobrar el honor que le habías quitado durante su presencia. Te lo haría pagar de la manera más cruel que habrías sentido jamás.

Desde el público, hubo alguien que no se atrevió a mirar. Hubo alguien que cerró los ojos y lloró contigo cuando despellejaban tu piel, y te dejaban nada más que carne viva. Una marca que te acecharía toda tu vida, que te distinguiría como cobarde y que te obligaría a nunca olvidar como fuiste abandonado. Como desgarraron tu rostro, lo deformaron y te dejaron buscando aliento.
No fue suficiente tu dolor y humillación, sino que debían quitarte las dos cosas que amabas más que nada y que formaban parte de ti. Te decían, "ella nació con suerte, tu tuviste suerte de nacer." Y al enterrarte un puñal en el corazón, te desterraron con la mísera excusa de que en vez de entregar respeto, solo eras un chillón. Te quitaron tu honor y tu trono.

Viviendo como un desterrado, como un odiado por las demás partes del mundo, y con el corazón marchito de tantas decepciones, te mandaron al mar. A enfermarte de tanta agua salada, de tantos días en una búsqueda frustrada que nadie había podido lograr, a fracasar. Pero hay personas que tienen que luchar, que tienen que sentir el dolor del rechazo, y buscar un camino completamente lleno de soledad. Pero para cada esfuerzo, hay frutos. Frutos para un destino que estaba escrito para ser grandioso, para ser doloroso y cambiar el curso.
Padres, hermanos y abuelos habían buscado lo que se había escondido, y que a ti te mandaron a encontrar. 100 años sin ni siquiera contar con una pista, viste amaneceres y anocheceres en un mar que de pintoresco solo tenía icebergs. Hallar a aquel que podía arruinar a todo tu reino, aquel que los privaría del control absoluto, de la codicia desnuda. Aquel que venía a traer equilibrio, aquel que estaba dotado con agua, tierra, aire y fuego. Aquel que traía sabiduría cósmica, y aquel que tenía muchos nombres, con montones de rostros. Y tú tenías que hallarlo, y destronarlo; destruirlo.
Apareció. Pero eso no fue suficiente, ya que tenías enemigos y muchos obstáculos todavía por superar. No bastaba todavía despertar en medio de la noche, gritando con el dolor palpitándote en el pecho. Aquellos renegados por tu padre, torturados por tu hermana, y con una luz de esperanza que traía tu enemigo, todos se alzaron buscando una diferencia.
Contando nada más con el poder de las llamas, con el olor y las suelas de los pies cubiertos en cenizas; te alzaste a pedirle al cielo, ese que lo único que había hecho era azotarte y darte la espalda, le pediste los rayos. El sonido de los truenos, el zumbido enérgico de la electricidad. Y con todo ese poder, y una opción de volver, te negaste.
Quien se supone tenías que traer muerto, resulto ser tu mayor confidente. Te alzaste para traer sabiduría y la derrota a las escorias que se atrevieron a abandonarte. Te alzaste, para que tus ojos no reflejaran más deseo de poder, sino que reflejaran aquello que alimentaba a tu nación: el sol. Ojos dorados y una cicatriz que desenvainó su apariencia vergonzosa para tornarse heroica, fueron el rostro del cambio; de la fortaleza interior.
No importa que tan fuerte nos tiré el destino, cuánta sangre derrames al rasparte la delicada piel de tu mejilla, o cuantas veces tus prójimos te cierren el pecho para impedirte respirar; aquel que busque un cambio lo encontrará. Tú lo sabes más que nadie, inspiración apasionada. Llena de llamaradas y de vida.

viernes, 3 de septiembre de 2010

no más cafe con leche


Es gracioso el hecho de como me cambias. Tanto así, que he intentado escribir este pedasito de consciencia más o menos 5 veces, sin ningún resultado satisfactorio. También, puede resultar raro que hable en 2da persona, tan directa y personal, pero realmente no hay otro destinario que no seas tu.

Te habia estado evitando. Me habia estado escondiendo, y si salia, intentaba que no fuera tan evidente como mis ojos te seguian cual aguila por todo el patio. En el tumulto, buscaba como parecer coincidencia encontrarte, escogia tu salón si tenia dar charlas o usaba esas banales técnicas de teatro para que me notaras de vez en cuando si pasaba por cerca de tu salón. Pero eran todos intentos tan patéticos.

Ayer, mientras hablabamos me dijiste "¿donde has estado? te he llamado, te busque, te he mandado mensajes. ¿me estas evitando? me tienes abandonado." y nos reíamos gratamente al compás de mi avergonzada respiración. Tenias razón.

¿Acaso no lo entiendes? Huyo de ti, porque cuando me encuentro cerca tuyo, me rindo ante tu merced. Puede sonar tonto, pero se que ambos sabemos en silencio que dispones de mi. En esas noches de silencios, de puertas cerradas con delicadeza y risas ahogadas para no despertar a los durmientes; yo me abandonaba.
Aparento ser fuerte, y nadie puede dominarme. No es deseo egolatra,entiende tu lector. Es solamente que cuando estoy contigo, parezco un cachorro. Las demás conversaciones pierden su sentido, y entre tus deseos, me entrego.
Sabes muy bien todo esto, aunque creo que malinterpretas gran parte. Que mis contradicciones no te confundan, te he mentido en las verdades. ¿Fue un deseo que no me vieras tan transparente, o un deseo de ser más interesante para ti? No entiendo todavía, y eso me da dolor.

Quiero traicionar mis sentimientos. Dicen muchos que "supuestamente" el primer amor nunca se olvida, no importa lo que pase. ¿Será esto? Oh dios, que no sea cierto. No quiero tener que vivir castigada por la tortura de tu risa y de tus ojos. He visto como destrozas a tus amantes: como las despojas, comes de sus entrañas, robas sus perfumes y las dejas con un sentimiento de vacío en la cama.
Esta extraña relación que nos hemos acostumbrado a creernos también me trae algunos beneficios. Somos especiales el uno con el otro, tu mismo lo dijiste. Pero al mismo tiempo, al ser secreto mio, no abusas de saber la verdad para terminar de poseerme. Gracias a la muy nombrada máscara dorada que traigo puesta, crees que simplemente juego contigo, como si no estuviera deshidratandome por dentro. Como si fuera normal, como si no andara por la más fina cuerda de emoción cada vez que suena la laptop.

Deseo convertirme en tu amiga, porque en el fondo no quiero perderte. Sería demasiado doloroso para mi. Es impresionante como puedo ver que con todas las demás es lo mismo; única diferencia que cuando me propusiste ser algo más, llevar las cosas como siempre quise, mi sentido cerebral me hizo arrepentirme. Aunque lloré no poder tenerte y no poder decirte mio, tomé la decisión correcta. Mientras que por mi decisión estabas jugueteando con una castaña de risa fácil, que además no te quería ni un tercio más de lo que te quería yo, veía lentamente como ella se volvía la dueña de tus pensamientos.

Entiende que eres irresistible para mi. No como el caballero reluciente que todo el mundo desea, ni el joven dulce y tímido que termina por conquistar a la protagonista en una clásica comedia romántica; sino en tu naturaleza callada, sensual y tabú, es que me provocas cosas que ni entiendo por completo. Cuando muestras esa sonrisa perfecta por la cámara, cuando me abrazas con esa musculatura de hombre aprisionada en cuerpo de adolescente y siento tus ganas de protegerme, cuando me ves a los ojos y haces que me olvide de todos mis alrededores, cuando tus manos tocan las mías así sea por accidente, cuando te ríes y cuando te muestras conmigo tan honesto y tan desprotegido.

te pido me dejes en paz, porque odio este remolino tan espontáneo y tan locuaz en que nos situamos. Enfrascados con mensajes indirectos, coqueteos, cariños y celos; pero terminamos siendo menos que una fracción.
termina de irte, aunque odie tener que perderte. Sino, ¿que será de mi?
escribiendo tu descripción en un cuaderno anónimo, para después botarlo a la basura, hacerme la interesante y dármelas de la dura; ¿para que después me odie a mi misma por lo mucho que me usas cuando te provoca?

lo siento, los sobrenombres tontos y los juegos por internet deben terminar. ojala fuera más visceral y quisiera lanzarme en ti, sin importarme lo que dirían, lo que pensarías, ni si me corresponderías; pero nada más hacer lo que tanto he deseado en silencio por tanto tiempo. pero mi estúpida naturaleza de logística me traiciona y me vuelve más adulta de lo que quisiera tener que ser.

después de tantas vueltas sin sentido, de tantas palabras vacías y desesperación transformada párrafos; supongo que nada más me queda algo por confesarte.
estoy locamente entregada por ti. y deseara que fuera totalmente lo contrario, ojitos verdes.

es estúpido, ¿verdad Godot?