
Una hoja de papel, escribi en un apuro. La deje botada, como casi todo lo mio. De casa en casa, de ajeno en ajeno; la carta termino en paradero desconocido.
En un rincon, en una habitacion que dice ser de una pero es de muchos; estaba doblada al lado de la cama.
Un ser curioso, la leyo. Y decia:
" Hoy al bostezar, me seque una lagrima como si nada, pero despues reflexione.
Que facil es llorar, cuan facil nos entristecemos. Recordamos las cosas del pasado,
Pensamos en lo que nos pasa en el presente, y nos estresamos por lo que avecina el futuro.
Podemos tener mil y un regalos, escondidos a los ojos de un ignorante; pero se proclama una catastrofe proveniente y nuestro mundo se viene a la quiebra.
Culpamos a otros de nuestros dolores, sin pensar en el daño que propagamos o hundimos en un sufrimiento ilogico, culpandonos de cosas, sin sentido ni motivo.
Viendolo desde lejos, despues de lo facil que nos caemos, pero cuan lento nos levantamos:
No somos esclavos a nuestros sentimientos? A los acontecimientos, y al dolor en si?
El dolor es uno de los mas grandes maestros, pero como alumnos debemos mirar mas alla. Cuantas veces nos hundiremos en un tragico abismo, para despertar martirizados?
Nuestra meta no debe ser: no llorare mas. Ya que todo sentimiento es importante.
Nuestra meta debera ser: nadie me quitara mi sonrisa. No otros, no yo.
Mi meta mas grande y la mas duradera, es y sera ser increiblemente feliz."
Despues de tantos bolsillos, manos y mensajes cruzados; cual boomerang he recuperado mi carta. La carta que escribi, la carta que habia dejado tirada, pero a carta que cuyas palabras recordaba a la perfeccion una vez que la vi.
Cada historia, cada pintura, cada sueño es una extension de quienes somos, porque vino de nosotros. No importa si un dia los consideraste infructuosos o defectuosos, piensa que como en un escrito o una pintura, todos tenemos malos dias.
Cada vez que te sientas chiquito, piensa esto. Hay personas que deambulan. Personas que pasean por la vida sin saber que o cuando tienen que hacer. No saben quienes son ni que quieren. Son como muertos vivientes, arrastrados por la corriente de lo que los demas hacen y ahogados en un rio de confusion. Nunca sabran del individualismo, o lo preciado de un sueño una vez que lo acojes como tuyo.
Sigues sintiendote pequeño? Pues, tal vez. Pero eres grande al soñar con lo que nadie puede arrebatarte.
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