
cada etapa y cada año de tu vida, tiene privilegios así como tiene defectos. lo bueno, es que como pasamos por todas estás podamos disfrutarlas cada una. la infancia, como un entremés es algo muy pequeño, pero te alimenta de esa hambre de vida, te llena de un sabor nuevo y te alienta para pedir más. podríamos llamar a la adolescencia la sopa, o el primer platillo. este es complicado, ya que no es algo como un abre bocas ni como un plato principal, es un termino medio. cosa buena, porque disfrutas un poco de ambas pero es difícil de disgustar bien sus sabores, ya son demasiado indecisos por no decir que hay veces que el termino medio se des canaliza y puede llegar a tornarse demasiado dulce o demasiado agrio. el plato principal es el período de la "adultez" no lo he vivido y no puedo hablar mucho de ella, ya que todavía siento mucho el sabor del anterior plato, pero todo el tiempo es una batalla. tomamos nuestra más grande decisión, que queremos hacer con nuestra vida y que queremos más que todo en nuestro menú, lo que hemos esperado todo este tiempo, endulzandolo con vino. este plato es puesto a prueba muchas veces, si esta bien cocido, si valió la pena, si es mejor que el de al lado, si tiene suficiente picante, si tiene verdadero sabor. también esta afectado por los platos anteriores, que si fueron buenos o malos, afectaran en grande como saborearemos este plato tan grande y tan importante. pero de ahí, después de este gran plato, debemos mimar a nuestro estomago con un descanso. el postre siempre es reconfortante. a veces es muy dulce o a veces estamos demasiado llenos con los antiguos platos como para realmente disfrutar este ultimo, pero siempre puede hacerse disfrutar. depende de tu personalidad, darás el todo por todo, serás atrevido y pedirás un helado flambeado, ese que es puesto en fuego y que deslumbra a todos. o si es de tu agrado, pedir un dulce que toda la comida te ha provocado, pero nunca te diste el gusto, como algo exótico como el kiwi o la parchita. hay sabores comunes que les encantan a todo el mundo, como el chocolate o la vainilla que también son buenas opciones. pero siempre debemos tomar en cuenta, que como una comida, un cuento o un viaje, todo tiene su fin. y depende de nosotros firmar la cuenta con una sonrisa o un ceño fruncido.
no diré algo cliché como aprovecha tu vida o no desperdicies cada segundo de ella. pero depende de ti, tu propio critico y tu propio chef, lograr ese exquisito equilibrio y terminar satisfecho.
no todo tiene que ser solo, si comes acompañado la comida siempre sera más placentera y tendrás la oportunidad de ver como son los gustos de tu acompañante y que platillos va a pedir. nunca pidas exactamente lo mismo que el otro, ya que le restas originalidad a tu comida y a la de el. pueden compartir una, como muchos amantes. acuérdate de comer en cantidades normales, no quieres que te quiten más de la mitad o dejar al otro con hambre.
todo chef tiene sus ayudantes en su cocina. tiene a su pequeña familia, que se encarga demostrando sus habilidades en los distintos campos, como las salsas o la pastelería. depende de todos no derramar un poco en el suelo para que el que este caminando se resbale o que por ser perfeccionista en tu propia obra maestra, dejes lentamente enfriar el fruto de otros. y siempre acuérdate de los toques finales. como salga tu comida, así lo vas a recibir. nunca esta de más limpiar el plato, poner un ligera salsa en forma de firma y llevarlo a un tiempo correcto.
¿a que tienen hambre de oportunidades?
cualquiera puede cocinar. cualquiera puede ser un escritor. cualquiera puede ser presidente, o escultor. todos pueden ser matemáticos o científicos. pero depende de ti, y nadie más que de ti tu plato, libro, país, escultura, o teoría.
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