lunes, 28 de febrero de 2011

heaven can wait.

creo que he empezado a darme por vencido. he perdido el ahínco de estudiar, de moverme, de comer, de amar o de terminar las metas que me propuse. creo que nada más me encuentro en la música, en los encuentros mundanos con algunas de mis amigas y como mi miedo a ser herida se ha incrementado lo único que hago es correr y escapar de aquellos que profieren veneno en sus palabras. se me ha olvidado lo que es una reesponsabilidad, y mis deudas son catastróficas. he pagado mi depresión con olvido y rebeldía. quiero cambiar por completo, a mis antiguos amigos y amores los he ido reemplazando por lo nuevos. decidí que amo el tequila y rumbear, que desafío a quién se me impone y que yo nada más me rijo por mis propias leyes. puedo pasarme horas sin hacer nada, solamente sintiendo a mi mente recordar y recapitular, sin llegar a nada concreto y son el leve presentimiento que me estoy convirtiendo en una vaga y en una descontrolada. mi desorganización muestra el estado de mi mente, y encuentro rasgos escondidos de mi padre que me dan miedo observar. puedo ver que me siento atraída por los imbéciles, por los que jugarán conmigo y aquellos que son labia y puro cuento. me he transformado en mitómana por naturaleza, y las antiguas causas que me brindaban satisfacción y orgullo me parecen cada vez más ridículas. no he perdido mi objetividad, y cada vez que pasan los días puedo ir lentamente analizando la estupidez social que se muestra en las personas. me había vuelto una persona que deseaba no tomar, pero, ¿que tiene de malo?. había creído que valían la pena las personas tiernas, de buen juicio y me creía que cada vez que tu me volvías a hablar era porque me extrañabas, ¿era tan difícil darme cuenta que tu acudías a mi cuando te aburrías, y que con todas mis amigas es lo mismo? creía que mis amigos eran seres memorables, y muchas veces las creí mejores personas que yo misma. ¿qué te crees al regañarme si cuando yo hablo con mi barranco, tu te desvives y la chupas para que vuelva a ti? se te nota hasta en los labios, que cuando ella te poseyó, lo hizo para siempre; al igual que tu a mi con tus lindos ojos verdes. pero me he dado cuenta que cuando te miras, tu me miras de reojo, y no es solo eso sino que yo te miro como un recuerdo apasionado del pasado. ¿qué me gustas? no seas tu tan egolatra. me interne en el mundo de las drogas, sexo y alcohol y no creo querer salir de ahí. viví una aventura con sonrisas escondidas, con neón, cigarro y mucha locura. que de todas mis amigas tu llegaste, con tu sinceridad de borracho y me dijiste hermosa me subió el ego como creí nunca lo haría. el tequila me trajo una satisfacción y un mareo que consideré adictivo.
pero sigo teniendo miedo. encontraba demasiados labios que besar, escuchaba ruegos y propuestas, sentía y veía manos recorrer cuerpos, pero yo me concentraba y concentro nada más en la fachada. se que tengo que liberarme del secreto que tengo, de la virginidad que conservo, pero en esos momentos me siento más asustada que nunca. ¿será que sufro de problemas de intimidad? puedes tocarme, coquetearme, tocarme la cara y el pelo, pero no busques mis labios pues sabrás que te los ocultaré.
las horas pasan y los meses terminan y yo sigo siendo la misma. no he cambiado en nada, y el futuro se me avecina como una tormenta mientras que yo lo recibo ignorante e ingenua abajo como una simple llovizna y me siento a tocar las gotas de lluvia entrar por mi lengua.
y más que nunca la máscara sigue en pie. la fachada que admiraba de la mujer dorada termino, y cada día que paso me pinto de tonalidades más rudas y despreocupadas. me visto de rojo, de pasión y de sexo, pero anhelaría poder vestirme de rosa una vez más, así sea yo sola la que me crea delicada.

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