
tengo miedo. tengo miedo a ser estable, a no cambiar, a seguir viéndome en el espejo y darme cuenta que soy la misma niña que antes. ¿quién soy? lo que escribo no tiene forma ni orden; así pareciera que soy. antes me identificaba conmigo misma, estaba orgullosa de tener mis metas, miedos, características e ideas bien claras, pero ahora me considero a mi misma mucho más turbulenta que agua tras terremoto.
¿cuál es mi mayor miedo? perder a mi madre. o tal vez la locura. tal vez el miedo a perder la cabeza y los estribos, tengo miedo a ser impotente y pequeña. pasar a la historia siendo nada más un polvo viejo, que nadie llegue a quererme.
¿cuál es mi mayor sueño? si les soy sincera, creo que en este momento con absoluta sinceridad lo único que me gustaría ser es delgada. me trae demasiado estrés y dolor en mi vida, y no puedo pasar dos minutos de mi vida sin preocuparme por eso. creo que es por eso que uso falda aunque los demás digan que mis piernas son feas y llenas de celulitis. creo que es que finalmente me harte de estar escondida detrás de tela que "disimulan los kilitos". ¿qué tontería es esa? no usaré más pantalones apretados que me corten la respiración. no esta bien.
¿cuál es tu mejor atributo? supongo que mi creatividad, aunque parece que los aparatos electrónicos están tomando el completo uso de mi cerebro. ya no leo, ya no veo. ¿dónde están las mil ideas que yo tengo por decir y opinar, dónde esta esa persona que quería debatir y ahora tiene demasiado miedo a que la juzgen? ese miedo ahora domina mucha parte de mi.
¿mi mayor defecto? no se cómo llamarlo. es un deficit a lograr las cosas. me las propongo todas, tendría para ti un plan de 8 meses de como salvar la humanidad y el medio ambiente, pero jamás el animo de lograrlo. eso mismo le paso a mi dieta, sarcásticamente.
¿quién te vuelve débil? él. aunque sea estúpido, pero TAN estúpido, la gente nunca logrará entender el cariño que le tengo, es como una necesidad obsesiva que tengo por reclamarlo. por gritarle todo lo que me he callado, pero por dios, ¡cómo me lástima mi orgullo!
oh, hoy he querido ser poeta, querido saber como recitar todos los grandes poemas y como poder pararme en un escenario y pasar milagrosamente entre segundo y respiración, de la más grande tristeza y depresión, a la más grande de las calmas. pero aunque te escriba mil versos, que te traiga a Rilke y a Neruda de lejos y mucho más allá, nunca me escucharías, porque, ¿qué sabes tu de poesía?
lo he perdido casi todo, por no así decir todo. mi animo inagotable, se ha esfumado. sonrío porque es más fácil sonreír. tengo apatía hasta para el comer. apatía para estudiar o preocuparme por ello. apatía por hacerte mio. y el año pasa, el grandioso año que avecinaba ser impotente. y yo lo observo, lo observo muy bien mientras se deslizan las oportunidades frente a mis ojos, con la suave postura de una niña ciega. Perdón, ruiseñor de Suecia, pero deseo a Hans en las barbas de los mendigos y en las más humildes monedas.
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