Yo: Alicia, ¿Dónde estás pequeña?
(sale Alicia de su cuarto, pequeña, risueña y con tierra en la nariz)
Alicia: Estoy aquí, estaba jugando con la Cocinera. Me llené de pimienta la nariz
Yo: Ven acá y te limpio. (Alicia se aleja de mis brazos, riendo suavemente y tapándose la nariz)
Yo: Está bien, no te limpio. ¿Vendrías un momento? (Alicia se acerca sonriendo pícaramente mientras se acerca a mi con sutileza)
Alicia: Quiero ir a jugar con Diana
Yo: Alicia, tenemos que ir a la realidad.
(Alicia empieza a llorar y a pegar patadas, haciendo un berrinche descomunal)
Yo: ¡Alicia! Compórtate de una buena vez. No lo voy a repetir.
(Alicia se tira al piso, se pone a pegarle al piso y grita con mayor intensidad moviendo negativamente la cabeza de un lado al otro)
Yo: ¡Pero niña! ¿Es qué no quieres ir a ver el mirador de Santa Fe, o la Plaza Altamira? Podemos ir a caminar a la Lagunita y si te portas bien, podríamos bajar a la playa. ¿Quieres?
(Alicia se queda inmóvil boca abajo, dejando de llorar. Voltea la cara quitando sus enormes rizos dorados con sus pequeñas manitas, mirándome con desconcierto)
Alicia: ¿De qué hablas?
Yo: De los lugares que podemos ir a visitar si me acompañas.
Alicia: (cada vez más extrañada y poniéndose de pie) ... No se de que estas hablando. Si quiero salir, yo voy a visitar el palacio de la Reina, voy al Reloj gigante o a la rueda esa que queda frente al lago.
(Nos quedamos viendo, cara a cara. Ambas intentamos analizar lo que la otra acababa de decir)
Yo: Alicia, ¿Por qué mencionas Inglaterra?
(A Alicia se le ilumina la cara y me agarra de la mano con fuerza. Zarandea mi brazo e intenta llevarme al exterior de la casa, al jardín)
Alicia: ¡Tengo que enseñarte algo! ¡Por favor, por favor!
Yo: Pero.. (me dejo llevar guiada por la mano de Alicia, que va corriendo, siguiendo un camino solo visible para ella en el jardín. Va riendo y yo me aseguro que no nos alejemos mucho de la casa)
Yo: No tardemos mucho Alicia, mira que la cena va a estar lista.
Alicia: (corriendo) ¡Lo tengo todo resuelto! El Ratón ya preparó relojes con mantequilla y tazas sin té. (volteandose y viéndome por un instante) El Sombrerero me dijo que llevara pan, así que tendremos que visitar a la Duquesa.
Yo: Pero, ¿no es rudo ir a interrumpirlos?
Alicia: Tranquila, ahí siempre hay demasiados asientos libres.
(Jadeando llegamos a un hueco donde nos espera un Conejo. El Conejo esta relajado, sentado y hablando por celular. Alicia se le acerca temerosa)
Alicia: ¿Conejo? (No hay respuesta de este)
Alicia: ¿Conejo? (Sigue sin responder, esta abstraído en el aparato electrónico)
Yo: Alicia, no lo interrumpas. Debe estar hablando con alguien importante.
Alicia: (ofendida) ¿Desde cuando los Conejos tienen a quién telefonearle? ¡Ja! Que chistoso, un conejo social.
Yo: ¿ Y desde cuando los conejos usan chalecos escarlata?
(Conejo levanta la mirada y nos mira seriamente)
Conejo: No es escarlata, es turquesa. Que poco sentido común.
Alicia: (feliz) ¡Hola querido Conejo!
Conejo: (de nuevo con el teléfono) Si quieres hablarme, que sea por PIN.
Alicia: (desconcertada) ¿Por qué cosa, me dijiste?
(El Conejo y yo miramos a Alicia con incredulidad. Después de esto, agarro de la mano a Alicia y nos dejamos caer dulcemente en el hueco. Caemos como desinfladas, como globos y vemos objetos caer. Nos agarramos de las manos, viéndonos, como si el abismo fuera interminable y sin dolor. Después de minutos inconscientes, anestesiadas por el suave roce del viento, caemos como hojas sobre el piso frío)
Alicia: (parándose de golpe) ¿Has visto mi poción?
Yo: No, solamente veo tu pastel al final del pasillo.
(Alicia va corriendo hasta el final del pasillo y se come precipitadamente el pastel, llenándose de migajas toda la cara. En ese momento vemos que ella crece un poco de tamaño, pero realmente es que envejece precipitadamente, hasta ser un adulto. Me acerco a ella, temerosa.)
Alicia: Disculpa, ¿me podrías decir en donde me encuentro?
Yo: Alicia, estamos en el País de las Maravillas.
Alicia: Nunca había escuchado de este mismo. ¿Cuál es su capital, y cuál es su moneda?
Yo: Me temo que este país no cuenta con ninguna de estas cosas. Alicia, ¿te sientes bien? (mientras digo esto, intento ponerle la mano en la cara para tomarle la temperatura, pero la aparta de un bofetón.)
Alicia: (ofendida) ¡Que coraje! Como se nota que eres una jovencita maleducada, te llevaré a que las monjas te peguen unos cuantos bastonazos.
Yo: (molesta) ¿De qué estas hablando? Sueltame Alicia. Me tiene harta este juego tuyo. No me vas a castigar, y menos tan bárbaramente. Toma un poco más de pastel (le meto un pedazo grande de pastel en la boca cuando va a reclamarme. Alicia empieza a encogerse, hasta desvanecerse en su propia ropa y empiezan a salir chillidos del bulto de ropa. La tomo en mis brazos, es una pequeña bebe llorona. Yo la intento callar, pero no da resultado. Empiezo a correr con ella, con el corazón violento. Consigo al Gato)
Yo: ¡Ocúpate Gato! (le tiro a Alicia)
Gato: ¡Ni hablar! (se desvanece justo antes de que pudiera agarrar a Alicia, y me tengo que lanzar al piso para agarrarla)
Yo: Gato, ayúdame por favor. Ya no se que hacer para callarla.
Gato: (volviendo a aparecer) El de las respuestas nunca he sido yo. Yo soy el de las preguntas. ¿En que año estás tu?
Yo: (desconcertada) En el 2011, por supuesto.
Gato:(riéndose) ¡Que divertido! Entonces Alicia no debería ser una bebé, sino una nube de polvo y cenizas. ¡Comida de gusanos y de Liebres!
(me incorporo y empiezo a correr asustada del Gato, que se retuerce de la risa. Llego a un bosque, y entre rama y rama me encuentro con la Oruga, que esta haciendo yoga mientras fuma un incienso de vainilla)
Yo: ¡Oruga! necesito respuestas, y aquí no tengo Internet.
Oruga: (para lo que esta haciendo) No se de que hablas niña tonta. Si quieres respuestas, solo debes formular preguntas.
Yo: ¿Cómo callo a Alicia?
Oruga: Dándole lo que quiere.
Yo: ¿Cómo hago que vuelva a la normalidad?
Oruga: Volviendo tu a la normalidad
Yo: ¿Qué es la realidad?
Oruga: Todo aquello que puedes tocar con los ojos, así este oscuro.
Yo: ¿Qué quiere la reina?
Oruga: Cortarte la cabeza
Yo: ¿Quién es Alicia?
Oruga: Tú
Yo: ¿Cómo salgo de aquí?
Oruga: Despertando
Yo: ¿Quién soy yo?
Oruga: Una ilusa que vive de ilusión. No más preguntas al eco, al silencio.
(Me levanto con mucho cuidado mientras que la Oruga esta abstraída, concentrada en su yoga. Salgo corriendo con el bulto en manos y me consigo con un laberinto y un jardín de rosas coquetas. Me acerco a ellas.)
Yo: ¿Alguna sabe como puedo callarla?
Rosa1: No lo se, pero eso no es lo más importante
Yo: ¿Ah, no?
Rosa2: NO, lo más importante es que ambas se quiten esa asquerosidad con la que están vestidas
(Todas las Rosas gritan estrepitosamente)
Yo: ¿De qué hablan?
Rosa3: De que no soportamos como están vestidas. (Todas asienten)
Rosa4: ¿Qué bebé se callaría si esta tan mal vestida? (Todas asienten)
Rosa5: Debería usar Gucci (Una parte asiente, otra mueve negatoriamente la cabeza)
Rosa2: Creo que no podrías estar más equivocada. Estas desprolijas lo que necesitan es Carolina Herrera
Rosa3: ¡Ustedes son el colmo! ¿Qué sino Marc Jacobs?
(Todas empiezan a discutir enfurecidamente unas con otras. Alicia llora más duro)
Yo: (en desesperación) Yo tengo maquillaje LANCOME, si eso la va a hacer callarse
(Todas las Rosas se callan y me miran en asombro, con perplejidad)
Rosa4: ¿Acaso no sabes tu niña tonta, que el maquillaje es hecho a base de experimentos con animales.. y de.. (se le quiebra la voz) y de..
Rosa5: ¿¡ Y DE PLANTAS ?!
(Todas empiezan a chillar y a perder sus pétalos, yo intento disculparme pero ninguna me escucha, Salgo corriendo por el laberinto. Corriendo por el laberinto, tranquilo y misterioso, me lleno de miedo. Alicia gime en mis brazos, mientras que intento encontrar una salida: Me volteo y voy de espalda, intento ver algo cuando me choco con alguien. Cuando me volteo, está una gran señora a mis espaldas, con un flamingo en la mano y sin una corona en la cabeza)
(Muerta del miedo, me inclino y le recojo su corona. Paso a paso se la vuelvo a poner en la cabeza, y cuando la tiene puesta se pone ROJA y empieza a chillar)
Reina Roja: ¡Que le COOOOORTEN la cabeza!
Yo: ¡Jamás lo volveré a hacer su Majestad!
Reina Roja: ¡Que le COOOOORTEN la cabeza!
Yo: ¡ Lo siento mucho, no veía por donde venía!
Reina Roja: ¡Que le COOOOORTEN la cabeza!
Yo: Ya dije lo siento, me esta aturdiendo su Majestad
Reina Roja: ¡Que le COOOOORTEN la cabeza!
Yo: ¿Qué más quiere que le diga para que deje de chillar?
Reina Roja: ¡Que le COOOOORTEN la cabeza!
Yo: ¿Retrocedo el tiempo o me mando a sacrificar?
Reina Roja: ¡Que le COOOOORTEN la cabeza!
Yo: ¿Le traigo el Dorado, o los secretos de Alejandría?
Reina Roja: ¡Que le COOOOORTEN la cabeza!
Yo: ¿Territorios en el Nuevo Mundo, en Europa o en Asia?
Reina Roja: ¡Que le COOOOORTEN la cabeza!
Yo: ¿Amor o comprensión?
Reina Roja: ¡Que le COOOOORTEN la cabeza!
Yo: ¿...O simplemente vivir su delirio en paz?
Reina Roja: (silencio) ¡Que le COOOOORTEN la cabeza!
(Mientras que la Reina juega sola a su croquet imaginario, yo la miro con tristeza y me alejo de ahí. Me encuentro con la Merienda de Locos al salir del laberinto y corro hacia allá)
Yo: Necesito su ayuda
Todos: ¡No hay sitio! (Deposito a Alicia en el centro de la mesa de té. Todos se encaraman para observar a la bebé que ya se ha cansado de llorar)
Sombrerero. ¡Valgame mis sombreros! Tenemos aquí a una puberta
Liebre de Marzo: (hiperactiva) No, no lo que quieres decir.. ¡lo que quieres decir es una anciana!
Lirón: (medio dormido) O una vieja
Yo: Es una niña (todos se me quedan miran por un largo rato. Luego miran a Alicia)
Liebre: ¿Necesitará anestesia?
Lirón: ¿ Traigo el alcohol, o el hilo del coser? ¡Traeré las pinzas!
Liebre: ¡No, no, NOOO! ¡El estetoscopio!
Sombrerero: Como médico de renombre, deberíamos usar suero o rayos-X (Todos asienten)
Yo: ¿Qué tal si solo le hacen crecer? (todos se me quedan mirando por un largo rato)
Lirón: ¿Alguien sabe de pastillas de madurez?
Liebre: ¿O una buena dosis de experiencias?
Sombrerero: No, no (exhalando y rascándose la cabeza) Lo que necesita es una mano del Tiempo.
(Todos corren a esconderse y a tomar té encima de Alicia y hablando muy alto, diciendo incoherencia e ignorando al gran reloj del Sombrerero que empezó a gritar: TIC- TOC -TIC -TOC)
Sombrerero: (por encima del escándalo) Lo siento mi niña, muy bien sabes que en esta región de la Locura nosotros ya hemos perdido contacto con mi querido amigo El Tiempo. Somos completamente ajenos Él y sus malos modales. Ve a buscar a alguien a quién no lo tengan sometido siempre a las 6 de la tarde.
Lirón: ¡Hora del té!
Liebre: ¡Hora del té!
(Agarro a Alicia y me la llevo. Recorremos miles de kilómetros, o solamente cruzamos de esquina. Caminamos hasta que nos desgastamos los zapatos, o estaban tan bien como nuevos cuando llegamos, pero yo no se nunca se debe de confiar del juicio de alguien que pasó por el País de las Maravillas. Llegamos a una sala, y escuchamos a lo lejos, una Falsa Tortuga y a un Grifo gruñón cantar la famosa Sopa de Tortuga a lo lejos, así como a una Duquesa enfurecida la canción de cuna. En la sala solo hay una silla enfrente de un gran espejo. Me siento en ese espejo con Alicia en brazos, quién esta dormida)
Yo: Alicia querida, no encontré manera de hacerte cambiar de tamaño, ¿me perdonarías?
(silencio)
Yo: A veces solo quiero que salgas del mundo de la ilusión para que veas que la realidad no es tan mala como parece, y que no todos allá arriba están dispuestos a pegarte ni a hacerte daño.
(silencio)
Yo: Se que en tu mente solo hay ilusión y locura, y que todo este País es producto de tu incomprensión y soledad... pero si es así, ¿qué hago yo aquí?
Miro hacia abajo y Alicia no esta en mis brazos, solo hay un bulto de sábanas. Me desespero e intento buscarla, hasta que encuentro que ella esta reflejada en el espejo sonriéndome. Cuando me acerco para tocarla empieza a imitarme. Me desespero intentando razonar con ella, hasta que oigo un chillido a lo lejos y me volteo. Cuando vuelvo a mirar al espejo lo que queda es mi propia imagen, desprolija y cansada viendo sin remedio. Pensativa, me siento en el piso a verme o a verla, mientras guardo silencio.
¿Quién eres tu?