lunes, 5 de septiembre de 2011

Sentimientos: III. Tú sientes y yo escribo



-          “Has escrito tantas cosas… ¿Hay alguno que te guste en particular?
-          “Uhmm… Supongo que este. Es corto, pero estaba bastante inspirada. ¿Quieres leerlo?”
-           “Si, pero no traje los lentes. Léelo en voz alta, porfa.”
             
(Empieza a leer la historia. Empieza a ponerle atención a lo que está escuchando. Las dos              personas se percatan de algo, de una similitud. Una se tapa la boca de asombro, mientras la otra lee cada vez con más ahínco.)
-          
“      "Camila, ¿Cuándo empezaste a escribir esto?
-          “Wow… Creo que hace 1 año atrás, mientras me bañaba.
-          “Pero, ¿Cómo….?”
-        “No tengo ni la más mínima idea, solamente me estaba bañando y como tenía la cara llena de pintura, se me ocurrió. No lo puedo creer.”
-          “Es exactamente igual.”

(Siguen leyendo. Una de ellas se pone a llorar. La otra la intenta calmar y le pregunta que si quiere que deje de leer, y ella se lo niega con todas sus fuerzas. Terminan lo último, comentan al respecto. Sin darse cuenta, estaban conectadas de la manera más simple que pudiera existir.)

Tal vez no valga escribir sobre esto, pero para mí fue un momento muy diferente a los demás. Mientras que le iba leyendo a mi mejor amiga una historia inventada que había creado un año atrás, me daba cuenta que a medida que iba contando este cuento distraídamente, estaba contando su historia. La historia que ella no había vivido, sino que habría de vivir muchos meses después. La sincronización del momento fue exacto, ya que fue exactamente lo que ella estaba sintiendo en ese momento y lo que logré escribir, la llevo a entender que cosas que ella estaba sintiendo pero no podía reconocer. Tal vez no valga la pena, pero a veces la vida te brinda momentos perfectos, momentos que parecieran haber estado planificados por alguien.

Sentimentos: II. Esperándote siempre


Perdona lo injusta que he sido, así como perdona lo egoísta. Perdona lo lejana y perdona lo chocante y malcriada, ¿pero qué esperabas?
Ni me lo cuentas, sino que un día me entero y además como un hecho ya terminado. Entonces respiro, trago y me encierro las lágrimas. Que además me ibas a abandonar, la cicatriz se abre y siento ese rencor olvidado. Te vas, y claro que yo fui tomada por sorpresa. Estaba completamente abstraída, buscando paz y amistades que había dejado atrás. Pero no puedo decir que nada de esto fuera tu culpa, sencillamente son cosas que pasaron y que debo olvidar.

Ahora cada quién se encontró su reemplazo, y no podemos negarlo. Sé que suena horrible, pero así es. Cada una la tiene por intereses y por necesidades diferentes, y digamos que no planeo volver atrás. Las mejores relaciones son reciprocas y hacía ya mucho que nosotras no somos lo mismo, nos hemos ido hiriendo y distanciando por razones que ya me cuesta recordar.

Me tragaré mi orgullo, y en cuanto me encuentre en un mejor estado te hablaré y haremos como si nada hubiera pasado, hasta nos recuperemos y volvamos a ser parecidas a lo que éramos. Sé que crees que mi significado de “forever and always” ha cambiado, pero es mentira. Es solamente que me dado cuenta que me hace daño quererte como antes, y que no quiero crecer como tú quieres. No, no quiero huir como tú lo haces y nos hemos desintonizado.

Pero en estas cartas y estos recuerdos que son nada más nuestros, y te seguiré esperando. Porque he sido yo siempre la que te he nombrado y soy la que conoce todos tus nombres, 
¿o no Godot? 

Sentimientos: I. Oh, Darling


Se me hace tan difícil estar a la deriva todo el tiempo, se me hace tan confuso estar débil siempre. Mi mayor debilidad siempre ha sido mostrar mi vulnerabilidad, ya que una vez que me abro, no me puedo volver a cerrar. Soy así con la gente, les doy un voto de confianza y más nunca se los quito. Les entrego todo y soy demasiado egoísta, pero los cargo con toda esa responsabilidad.

Pero a ti te lo advertí, te lo dije. “Por favor, no lo hagas. Si lo haces, te estaré dando un pedazo de mi corazón, no te acerques.” ¿Pude haber sido más fuerte?

¡Siempre es la misma contradicción! Arriesgarte a amar, o quedarte con las ganas, que cliché. Esta vez creo que ha sido la única vez que he dicho que si, que debía hacerlo sin importar lo que pasara. Y fue tan genial, hubo momentos tan precisos y tan preciosos que no sabría describirlos. Pero los odio a todos los que me aconsejaron, excepto a mi hermoso caballero de Sky High, el verdadero Absolem. Todos me decían aprovéchalo, que el amor no se da dos veces. Y es tan cierto, lo que viví contigo y lo que me diste no lo puedo comparar a nada.

Pero ahora aquí estoy… Sola y confundida. Te fuiste a kilómetros de mí, a una nueva vida y nuevos amigos y un sinfín de emociones. Vivirás una montaña rusa de experiencias y estarás lleno de vida. ¿Y yo? Pensando. Todo el día pensando. Recordándote, sufriéndote.

Pasan horas y me dejas a la espera. Te imagino riendo y veo los sitios a donde fuimos, me arrepiento y mis amigas me gritan que salga de ahí. Vuelvo a leer tus mensajes y me siento feliz, hablas nada más de ti y yo muero por dentro. Porque de nuevo, aunque no lo supieras, en esa maleta te llevaste el centro de mi atención.

Pero te advertí cada vez que querías besarme. Te pregunté: “¿Prometes no olvidarme?” Asentiste la cabeza y nos hundimos lentamente en los recuerdos del Agosto más complicado de olvidar.