Se me hace tan difícil estar a la deriva todo el tiempo, se
me hace tan confuso estar débil siempre. Mi mayor debilidad siempre ha sido
mostrar mi vulnerabilidad, ya que una vez que me abro, no me puedo volver a
cerrar. Soy así con la gente, les doy un voto de confianza y más nunca se los
quito. Les entrego todo y soy demasiado egoísta, pero los cargo con toda esa responsabilidad.
Pero a ti te lo advertí, te lo dije. “Por favor, no lo
hagas. Si lo haces, te estaré dando un pedazo de mi corazón, no te acerques.”
¿Pude haber sido más fuerte?
¡Siempre es la misma contradicción! Arriesgarte a amar, o
quedarte con las ganas, que cliché. Esta vez creo que ha sido la única vez que
he dicho que si, que debía hacerlo sin importar lo que pasara. Y fue tan
genial, hubo momentos tan precisos y tan preciosos que no sabría describirlos.
Pero los odio a todos los que me aconsejaron, excepto a mi hermoso caballero de
Sky High, el verdadero Absolem. Todos me decían aprovéchalo, que el amor no se
da dos veces. Y es tan cierto, lo que viví contigo y lo que me diste no lo
puedo comparar a nada.
Pero ahora aquí estoy… Sola y confundida. Te fuiste a kilómetros
de mí, a una nueva vida y nuevos amigos y un sinfín de emociones. Vivirás una
montaña rusa de experiencias y estarás lleno de vida. ¿Y yo? Pensando. Todo el
día pensando. Recordándote, sufriéndote.
Pasan horas y me dejas a la espera. Te imagino riendo y veo
los sitios a donde fuimos, me arrepiento y mis amigas me gritan que salga de
ahí. Vuelvo a leer tus mensajes y me siento feliz, hablas nada más de ti y yo
muero por dentro. Porque de nuevo, aunque no lo supieras, en esa maleta te llevaste
el centro de mi atención.
Pero te advertí cada vez que querías besarme. Te pregunté: “¿Prometes
no olvidarme?” Asentiste la cabeza y nos hundimos lentamente en los recuerdos
del Agosto más complicado de olvidar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario