agradezco no ser perfecta.
agradezco tener cada uno de mis defectos, tantos los grandes como los pequeños.
gracias a que soy imperfecta, soy valiente. soy valiente para aventurarme a hacer cosas que nunca pensaba que haría, solo porque tenía mucho miedo de fracasar sin siquiera intentarlo.
gracias a que soy imperfecta, son sincera. soy sincera porque entiendo que hay muchas cosas de mi las cuales debería cambiar, y porque acepto que a veces soy una humana egoista.
gracias a que soy imperfecta, soy madura. soy madura para entender que me falta demasiado por vivir y por aprender, y que jamás debemos ser críticos hasta saber cual es la posición del otro.
gracias a que soy imperfecta, soy humilde. soy humilde como para aceptar que me he equivocado, que lo volveré a hacer y que yo pruebo y sufro de los mismas tentaciones humanas.
gracias a que soy imperfecta, soy tolerante. entiendo y acepto, porque en un intento un poco mandón de recibir aquello que das, espero pacientemente que el karma tenga piedad con mi integridad.
gracias a que soy imperfecta, soy estúpida. Soy estúpida para cometer errores, para no aprender de ellos sino hasta cuando haya caído ante la misma piedra unas 5 veces, estúpida para dejarme llevar por las emociones y estúpida para crecer a base de dolor.
gracias a que soy imperfecta, soy ingenua. soy ingenua por no querer escuchar todos los secretos que deben revelarse, por no haber sentido todo aquellos que debía sentirse, por no haber crecido lo que tenía que crecer, por no haber aprendido lo que se había tenido que aprender; y sé que estoy orgullosa de mi consciente ignorancia.
gracias a que soy imperfecta, soy mortal. Soy mortal para saber que todo algún día terminará, que llegará a su fin, y que mi vida consta de capítulos que tienen una salida y una meta.
gracias a que mis defectos me llenan, me vuelven quien soy, me definen y me representan ante el mundo, sé que soy perfecta, como todos los demás humanos que tenemos defectos y por eso formamos un rompecabezas disparejo pero hermoso.
