jueves, 13 de diciembre de 2012

Recordatorio

1. Por favor, no hagas que me olvide de la persona que es, no la que quiero que sea
2. Ayúdame a mantenerme fuerte cuando los recuerdos felices regresen y sean filosos
3. No me dejes ser engañada por sus palabras y su máscara
4. Elimina cada rastro de utopía e ilusión y reemplazalos con la dura superficie de la verdad
5. Dale a la voluntad una armadura de hierro para cada persona que lo nombra y que lo nombrará
6. Enciérrame en mis propias bendiciones cuando sienta que él me falta
7. Haz que las canciones que nos dedicamos vuelvan a su estado original, para ver si así puedo tener mi música de vuelta
8. Almacena los recuerdos buenos para que no intente seguir hiriéndome por lo tonta que fui
9. Usa a la retaguardia de vez en cuando, los amigos y el alcohol pueden con cualquier obsesión adolescente
10. Permíteme volver a querer sin tener miedo de que las cosas se reproduzcan
11. Recuerdame que en ningún momento tuve yo la culpa
12. No me dejes olvidar jamás que descubriste que te usó
13. Enseñame a no ser ciega por personas que son sordas ante los llamados de cariño
14. Manteneme presente que no debo volver a sufrir, y que ya es hora de seguir adelante

martes, 4 de diciembre de 2012

lo duro de la verdad.

Me dueles papá.

Me dueles porque nunca has podido ver a través de mí aunque tanto digas que me conoces. Al pie de la letra, como dices tú, pero si así es, ¿Entonces me haces daño como me lo haces a propósito? ¿Eres capaz de destrozarme sabiendo las consecuencias que caen en mí? Prefiero si es así mentirme, y creer en tu ignorancia mientras que yo lentamente también me deslizo en una.

Eres injusto conmigo papá, porque me pides constantemente cosas que no puedo darte y me culpas por cosas de las cuales no soy, una y otra vez. Me comparas papá, nunca ves mis logros, esos que infantilmente aún pienso que son por ti. Yo crezco mucho papá y tú siempre buscas la manera de recordarme en todas las cosas en las cuales fallé en la vida. ¿Te confieso algo que habita muy por dentro de mi? Tal vez no hubiese fallado en esas cosas si tú no le hubieses puesto tanto peso, si no lo hubieses convertido en un trauma para mí.

¿Puedo seguir desahogándome aunque tú jamás lo leas, papá? ¡Yo no soy insignificante! ¡Yo nunca dejé de apoyarte! eso me frustra papá, me da odio y arrechera que me digas que te dejé. ¡Nunca lo hice! ¡No puedo, no está en mí y créeme que he intentado hacerlo! Siempre inútilmente preocupada por ti, buscando remedios a las cosas que a ti ni te importan, queriendo recuperar eso que tú ya dejaste que se pudriera, intentando arreglar los pedazos que tú rompiste, ay papá, ¿es que acaso puedes ser tan ciego? ¿Cuándo te volviste tan ciego, papá? ¿Quién te quitó la visión? ¿Fuiste tú solo, como Edipo? ¿Por qué lo hiciste papá, si siempre lo has tenido todo? ¡Nadie nunca tuvo una esposa tan amable y benevolente! ¡Mi mamá lo único que hizo en su vida fue quererte, creer en ti, apoyarte y ser tu soporte! ¿Pero hasta cuando planeabas apoyarte en ella como tu bastón, usando a quien más te quería? ¡Actuaste horrible papá, mírate!

Siempre me dices que es mi culpa porque yo no te llamo, porque yo no te salvo, porque yo no te auxilio, porque yo no te cuido, papá, es imposible cuidar a aquello que no quiere que lo cuiden. Si hay algo que deseo quitar de mí misma que es absolutamente tuyo es esa comodidad asquerosa que tenemos, ambos. Pegándote de los demás, exigiéndoles que te entiendan y que perdonen todo aquello que vas rompiendo, como yo. Tu rompes y destrozas, no tienes sentido por lo que es cuidar y proteger aquello que es tuyo papá y eso lo sé porque yo también soy así. No como tú, porque yo soy consciente y quiero cambiarlo, aunque me cueste y sea cosa de hábitos, pero para ti siempre la culpa es de otros. Ay papá, no hagas que yo odie las cosas que tengo en mí porque me reflejen a ti. Tienes tantas cosas hermosas papá, eres un ser tan maravilloso. ¿Qué te pasó papá? ¿Por qué cambiaste de ser mi héroe a mi enemigo? ¿Fui yo? ¿No me soportas porque me parezco tanto a ti?

Papá, si te soy sincera, yo no siento que tu me quieras más. Eso me da terror. Yo sé en lo más profundo de mi ser que tú me quisiste y que yo fui la niña de tus ojos por mucho tiempo, pero ahora no lo sé papá. Me pusiste en el rol del cual mi mamá renunció y como yo no puedo, ni nadie puede, cumplir con tus exigencias, ¿Entonces me desechaste? ¿Porque no adelgacé, fui buena en matemática ni me volví abogado? ¿Es por eso que me odias papá? Y lo peor es que yo te quiero tanto papá, de verdad. He tenido conflictos conmigo misma tantas veces, entre odiarte y amarte, entre olvidarte y perdonarte, si tan solo supieras lo mucho que te pienso papá. Si tan solo supieras la voluntad y el pichón que le echado a nuestra relación para que salga adelante, para que TÚ salgas adelante, ay papá si tan solo supieras lo bien que pienso de ti. Mis palabras son agrias porque te las mereces, lo siento. Mis miradas son duras porque te las mereces papá, no puedes ser así y pretender que yo te las pase porque eso no significaría que te quiero. Me duele mucho cuando haces énfasis en lo mucho que quieres y consientes a Aurelia, porque ella es la chiquita y tú a ella jamás le levantarías la voz ni le pedirías nada, claro, porque ella es la chiquita. No hagas que yo la odie papá, esa niña es lo más hermoso que tengo y es mi orgullo, porque mientras mami y tú se gritaban yo nunca he dejado a Aurelia sola. Mientras que nos obligaban a pasar de casa en casa, mientras nos llevaban de Ministerio a Ministerio esa niña jamás estuvo sola. Esa morena de la cual tú siempre te enorgulleces, aquél orgullo tuyo, bueno, esa mujer ha estado protegida porque yo así he querido. Puede que jamás nos volvamos a hablar papá, puede que me tranques el teléfono y que decidas que conmigo no quieras hablar; pero cada vez que recibas a mi hermana y la veas, te juro que ahí hay un pedazo de mí.

Estoy orgullosa de quien soy papá y te invito a que, algún día, tú también lo estés. Te invito a que veas mi recorrido, mis caidas y como me levanto, porque eso me lo enseñó mi mamá. Te invito a que vislumbres mis decisiones y mis pasos, juro por Dios que si algún día sales de ese delirio loco en el que te encuentras hace tantos años, papá estarías orgulloso de mí.

Veme. Estoy aquí. No soy una niña. No me curará el bálsamo del cielo. No entro en tus brazos y soy muy grande para tu regazo. Sé decir groserías y nunca me enseñaste a estar con muchachos, por eso es que probablemente lo haga tan mal. ¿Me quieres enseñar a montar bicicleta? Sin darnos cuenta, la canción que más nos gusta de Juan Luis Guerra es Cartas de Amor.

¿Sabes qué papá? Aprendí a hacer llorar a la gente con lo que escribo, como tú.

lunes, 8 de octubre de 2012

Mitomanía

Estoy sentada en un círculo en el que solamente estoy yo. Las sillas a mi alrededor están vacías y eso lo hace reconfortante, es un grupo de rehabilitación bastante educado y tranquilo, hasta discuten menos que mi subconsciente.

He venido hoy aquí para develar un pequeño detalle de mi misma que nadie sabe, que nadie nunca sabrá y que en algún momento yo olvidaré (o tal vez, ya he olvidado).
Soy una gran mentirosa. Soy la MEJOR mentirosa


Así que nunca me creas de verdad. Yo hago daño, soy nociva y engaño. No sabes quien soy. No, no lo sabes. Cree que sí, que sabes como puedo actuar en determinada circunstancia o cual es mi color favorito, pero nadie conoce la historia como yo, es imposible. mi historia la he ido rompiendo, escupiendo, tachando y borrando a mi conveniencia, así que para futuras ocasiones: siempre tenme en duda.


Pero, ¿por qué mentir?
Miento para sonar más inteligente de lo que soy. Miento para sonar más interesante de lo que soy. Miento para cubrir los errores que cometo una y otra vez. Miento para agradar a las personas. Miento para hacerle creer a las personas que me agradan. Miento para que me dejen tranquila. Miento para crear a otra persona de mi misma. Miento para tener la espalda cubierta. Miento para que nadie se entere. Miento para engañarme. Miento para que mi papá nunca vuelva a gritarme. Miento para que mi hermana no se decepcione de mi. Miento para que alguien me ame. Miento para amarme a mi misma. Miento para encajar en algún molde. Miento para no mostrar cuanto me duelen las cosas. Miento para que no se sepa cuanto he sufrido. Miento para que no se note la inseguridad en mi cuerpo. Miento para que pueda pasar fácilmente haciendo poco, y eso requiere de muchas mentiras. Miento para que nadie me rete. Miento para intimidar. Miento para que nadie se me acerque. Miento para que las personas se intenten acercar. Miento porque es fácil mentir. Miento porque así, puedo modificar hasta los recuerdos. Miento porque así puedo poner en duda las realidades. Miento para destruir a las personas. Miento para salvar a algunos. Miento para conservar mi autoestima. Miento porque, a veces, se vuelve muy divertido. Miento para que todas las personas conozcan una parte diferente de mi. Miento para que nadie sepa por completo quien soy. Miento para que mi vida tenga sentido. Miento porque me asusta y me oprime la sociedad. Miento porque no estoy dispuesta a que me juzguen de verdad. Miento porque me avergüenza  Miento porque la verdad duele. Miento porque me gusta.
Miento porque estoy adicta a mentir, mentir es aquello que forma la máscara más concreta de mi escenario.


y a pesar de todo esto, no creas en lo que escribí. puede ser todo un bonito cuento que creé para ti

PS: mis mentiras favoritas se escriben así: "no me pasa nada", "no se lo voy a decir a nadie" y "te amo".

sábado, 22 de septiembre de 2012

Oda a Peter Pan

Mi único, mi héroe. Has estado ahí para darme los momentos más felices de mi vida, para verme reír y llorar, y has descubierto quien soy cuando no pretendo agradarles a los demás. Ojalá te hubiera escuchado más a menudo, no sé que mentiras nos habrán dicho a todos de chiquitos, que siempre estamos tan deseosos de crecer.  Tenías razón en todo y tus promesas siempre fueron verdaderas.

Ahora aquí estoy, buscando una manera de retroceder el tiempo perdido, queriendo que me devuelvan mis juguetes y que el mundo se transforme en la aventura que siempre quise vivir. Estoy aquí, tras las rejas de las responsabilidades, de la presión social y de un criterio consciente; esperando que despierte.
Aunque no lo creas, sigues en mis sueños y en mis más anhelados deseos.

Espero que sigas inventándole cuentos a los que siempre dependerán de ti. Espero que no dejes de tocar tu flauta, ni de llenarte de polvo la nariz. Espero que nunca dejes de luchar por lo que creas, y que siempre termines destrozando a piratas con complejo de bacalao. Espero que nunca dejes de bailar alrededor de una fogata, que siempre pueda escuchar tu estruendoso grito de guerra. Espero que sigas siendo tan ingenuo, que no sepas como lidiar con emociones ni pensamientos. Espero que sigas volando por los aires, provocando euforia ante tus testigos. Espero que sigas teniendo a muchas mujeres en tu camino, que coquetees con muchas y que solo haya espacio para mi (a veces soy peor que Tigrilla y Campanita). Espero que siempre creas en las hadas y que nunca te atrevas a vivir.


Aunque ya no vengas a escuchar mis cuentos, todos siguen siendo de ti, Si me ves mirando al cielo, te estoy buscando, aunque lo disimule. Si me ves sentada en mi cuarto, a media noche, con las persianas abiertas,  la piyama puesta y un par de clinejas; no dudes. Te he estado esperando.
Ven a buscarme. No me lleves al infinito ni más allá, no quiero ir a tres metros sobre el cielo y no me apetece hacer un paseo por la Vía Láctea.

Solo llévame a la segunda estrella a la derecha, al lugar al que siempre ha pertenecido mi corazón.
Siempre tuya,
Wendy.

martes, 31 de julio de 2012

Entendiendo las despedidas

A veces se necesita de silencio o de unas carcajadas con tus amigas para entender. A veces, se necesita del insomnio que producen tus palabras, tu recuerdo. A veces, también necesito de la tristeza y de la falta de apetito, del darme cuenta como han pasado los días y las semanas y yo no he hecho nada, como me he quedado sutilmente ausente, como he dejado  de ser persona desde que te montaste en un avión y abordaste a un sitio mucho más lejano de lo que yo podría imaginar. 
Has dado todas las indirectas de que ya no quieres nada conmigo, o de que si quieres pero no puedes. Son tan sutiles pero yo soy tan perceptiva. Me doy cuenta que nada será como antes, por mucho que lo desee; que las conversaciones se irán disminuyendo así como el cariño  y que pronto tendremos que resignarnos al estúpido consuelo de los recuerdos, y nada más que eso.
Au revoir, te digo hoy porque antes pensaba que seguías siendo mío. He aprendido a llorar sin lágrimas y te he llorado tanto con nostalgias. Debí molestarme y dejarte de hablar, pero ya estoy delirando. Mi mente piensa más de lo que puedo querer y ahora solo soy un silencio que se añadió al ocaso, soy otra de las personas que se quedaron despiertas porque su mente no aquietaba su dolor. 
Con la madrugada a mís espaldas, cansancio y con una vulnerabilidad no explicable, soñaré con los recuerdos que no me puedes privar 

lunes, 30 de julio de 2012

el efecto de la nostalgia

Había creado un caparazón. Funcionaba a la perfección y convencía a todo el mundo, hasta me tenía sutilmente arrullada por las dóciles mentiras que eran más fáciles de digerir. Aparté todo de mi vista, y como un renacer simplemente reprimía todo aquello que me hiciera daño. A veces, podía más conmigo y terminaba buscando una manera de adivinar sus pensamientos, sintiéndome contagiada por la preocupación general de si cumpliría sus metas o simplemente arrastrada por el deseo involuntario de sonreír pícaramente cuando alguien lo mencionaba.

Logrado una manera de vivir, algo mucho mejor que quedarme tirada en una cama esperando un martirizante mensaje de texto o enterándome por voces ajenas que ahogada por el alcohol y la soledad lo había llamado e insultado hasta más no poder. Parecía maduro, casi inteligente la decisión que había tomado. Me puse a prueba, vi sus fotos y no morí, escuché los quejidos amorosos de una de sus muchas fans y no quise estrangularla por mirarlo; finalmente sentía que una carga se despegaba de mis hombros con la facilidad de un cambio de foco.

Distraída y sin pensar en él, preocupada por cosas mundanas como viajes, graduaciones, muchachos, traiciones, cigarros y carreras, estaba viendo fotos. No sé porque. Simplemente son esas acciones automáticas del cuerpo, como ir a la nevera cuando está con complejo de pecera o de levantarse a un cuarto para las 6 en vacaciones y mi mente y yo veíamos fotos de todo este loco año. San Valentín con mis amigas, Navidad en la Colonia Tovar, los modelos de naciones unidas con mi delegación y de repente salió esa, esa maldita foto.

..............Pasmada por el resurgir inmediato de una conversación en mi mente. Callada ante las imágenes que aparecían ante mis ojos, no en un vibrante monitor, pero con la fuerza de un recuerdo. Aterrorizada al sentir ese conocido dolor instalarse en pecho.

Sonriendo, en la foto hay un par de individuos que sin idea de donde los llevaría 5 meses en su futuro, yacían acostados, uno encima del otro. Disfrazados, riendo, abrazos. Tomándose fotos, que tímidamente se pedirían después y guardarían como secretas. Riendo, susurrando, revelando y casi atreviéndose a soñar en la posibilidad de un "tu y yo".

Existe un pensamiento, una duda dentro de mi que empezó a palpitar mientras que las lágrimas corrían una vez más por mis mejillas. La futura o presente yo, le gritó a la inocente pasado que por qué era tan feliz. Ésta por supuesto, no respondió. La futura yo le advirtió que las cosas no saldrían bien, que él no sería lo que decía, pero la de la foto se mantuvo sonriendo, ingenua. La presente yo calló, y no supo como responder ante los murmullos enfurecidos que conjuraba su interior, y simplemente dejó que todo saliera.

Salieron los recuerdos. Las conversaciones interminables, fueran por teléfono, skype o por ridículos mensajes de texto. Las risas y burlas constantes, los chistes internos y las miles de jodas que estaban determinadas. Las rabias, las peleas y decepciones constantes. Los planes que salieron, las noches que compartieron. Las cosas que nunca se dijeron, las cosas que se gritaron, las personas que se involucraron y el incansable esfuerzo por algo que nunca daría resultado.

¿Que si extrañaba todo esto? En parte no, por supuesto que nadie quiere revivir este dolor. En parte sí, estaba negando una gran parte de lo que había pasado y que extrañaba, indiscutiblemente. Podrían preguntarse si era necesario botarlo de mi vida, si excluirlo de cada parte de mi vida diaria era una solución no demasiado extremista. Podrían preguntarse si estoy mejor con. o sin él, que hubiera pasado si sí, si no, y muchísimas cosas que probablemente yo también me he preguntado antes de acostarme o cuando me estaba duchando.

Volveré a mi calma ficticia, a pretender hasta que me lo crea, a encerrar todo aquello que no debió salir y a cerrar toda aquella herida que quedó al descubierto. Al recomponerme, llenarme de tachuelas, curitas y vendajes, conseguí algunos papeles en el piso. Me senté para revelar preguntas que nunca le hice en voz alta y que me aterrorizaban.

"¿Me extrañas?" decía la primera pregunta. Se desvaneció no más la leí, una vez más sin respuesta.
"¿Hay o hubo alguien más para ti?" reclamaba la segunda. Silencio
"¿Estás molesto porque te alejé de mi?" inquiría la tercera. Sepulcral
"¿Crees que te traicioné, o te herí?" débilmente la cuarta. Estruendoso
"¿Te quedaste sin poder decirme algo?" curiosamente la quinta. Extenso
"¿Qué signifiqué para ti?" calmadamente la sexta. Hueco

y con las manos temblorosas, la pregunta que se reflejaba en mi cuerpo como cicatrices

"¿Alguna vez me quisiste, de verdad?"    

                                             Silencio tomó la sala, y finalmente mis ahogados gritos.


escenario

Se escondieron todas las estrellas del firmamento. Vine preparada para verlas, como creí que siempre estarían ahí para mí, y me quedé sola en una hueca oscuridad. 

No hay nada más bello que las estrellas, pero hay calma escondida en este cielo teñido por las nubes y el mal tiempo, lleno de una espesura gris.

Creo que me inquieta un poco saber que hay infinitas estrellas detrás de este manto, saber que hay mil ahí, y que hoy no están para mí y mis ojos. Extraño quedarme viéndolas, extraño poder subir la mirada y saber que estarían ahí. 

Siempre creí que, como el cielo, mi futuro estaría claro y brillante, con un camino trazado y solamente mucha voluntad y trabajo duro por venir, pero ahora es tan oscuro y tan vacío como este firmamento. Sé que detrás de este manto hay millones de oportunidades, mil caminos por escoger y más de una mano dispuesta a cargarme cuando me caiga. ¿Será eso lo que me asusta tanto? 

No quiero crecer. No quiero crecer. Quiero quedarme así, y poder ser grande en mi mundo de pequeños, poder quedarme bajo las alas que siempre me han protegido y tener un sitio al que pueda siempre llamar "hogar". Me asusta el poder de mis decisiones más que nunca en mi vida, siento que en mis manos y palabras tengo un millón de oyentes y un montón de factores que ahora dependen de mí. 

Tiendo a desaparecer o a asustarme cuando las cosas se tornan rudas. He logrado cambiar, no soy la misma que se miraba al espejo hace un año. Me creo mujer, pero al mundo le demuestro que quiero ser una niña. Una niña que juegue, que le den berrinches, que deje manchas de chocolate en el sofá y que pueda quedarse dormida llorando. 

Aunque diga que estoy perdida desde el principio, sería injusto decir eso. Influenciada por opiniones de los demás más que la mia, intenté quedar en 3 universidades. 3 cosas que representaban mi personalidad, que podrían ayudarme a plantearme una clara percepción de mí misma cuando ni yo entiendo la persona que me mira del otro lado del espejo y me propuse una meta. Quedaría en las 3, lo lograría y podría decidir. 

Creo que eso fue una de las cosas que más me desilusionó, saber que mi inteligencia y suerte no me llevarían a donde quisiera como tantas veces en la vida, que existirían puertas que se me cerrarían y oportunidades que, por mi negligencia, iban a ser otorgadas a otros. De verdad creía que esa opción me ayudaría; todavía tengo esa dulce imagen de poder ayudar al mundo con mi voz, de llevar un mensaje y que pueda estar rodeada de personas todo el tiempo, pero ahora ni de eso estoy segura.

Confía en el destino, dicen. Confía que lo que te pasa siempre será lo mejor para ti. ¿Qué pasa si eso no es así? ¿Si estoy cayendo y podría no estar dándome cuenta que no me levantaré? 

Creía que iba a amar este año, cuando hay tantos eventos que anuncian mi ida del colegio y tanto que disfrutar, y de verdad que para ninguno quise emocionarme. Pasé por los pasillos como si fueran cualquiera, derroché las horas como si pudiera recuperarlas y pretendí que si no le daba importancia a todo eso podría desprenderme más fácil. 
Gritar en un carro el número de mi promoción aunque no me sentía parte de ella, pasé mi San Valentín intentando hacer actividades para rendirme ante un final mediocre patrocinado por mis compañeros. El disfraz del Halloween que más había soñado, fue trazos de una buena imaginación y muy poco cariño, hecho así, a los coñazos. 
Una despedida que no representó nada para mí, en la cual no jugué ni tuve las ganas de, y que simplemente lloré porque me emocioné en el momento, pero me falta despedirme de tantas personas, ahora que no seré una presencia táctil. 

¿Me asustará saber que la gente de mi colegio podrá vivir sin mí a su lado, que las cosas más representativas y más largas también tienen su final? ¿Tendré temor al pensar que, como obsesiva compulsiva, existen cosas que no puedo arreglar ni controlar? 

Nada me da emoción. Estoy asustada. Evito el tema como si fuera algo de que entristecerse, cuando hago un drama inexistente. ¿Querer probarme un vestido de graduación? ¿Pensar en gente que vaya a mi mesa, o simplemente tener alguien especial con quien tomarme fotos? 

Ni siquiera me importa mi futuro ni averiguar sobre él. ¿Quién soy? ¿Qué quiero ser? Como una niña inmadura sufro en mi mundo sola, porque nadie puede entender en que lío mental me encuentro, ni yo misma. Estoy en un laberinto creado por mi mente y perdí la llave en mi inconsciente. 

Sentir que todo el tiempo la gente va, transitando, como un cohete por el cielo; y tú, eres un kayak viendo desde abajo, pedaleando en inútiles círculos infinitos.

Alicia, ¿fuiste tú? ¿Cambiamos roles? ¿Me lanzaste en Wonderland, y tú te quedaste con mi mundo? ¿Será que nunca desperté del sueño y la Reina Roja está en mi cabeza, impidiendo que logre lo que quiero? ¿Alicia, quién eres?


¿Quién soy yo?
Sent from my BlackBerry® smartphone

lunes, 9 de julio de 2012

Septiembre, otro estilo.

Música que rompe mi cerebro, que acelera mis venas y que dilata mis pupilas a una velocidad sorprendente. Le bajo la intensidad a donde estoy, me recuesto sobre la barra y veo a todos aquellos que se aferran a los segundos apresurados y absurdos de una pequeña terraza hecha para "la más alta sociedad" ; y donde no faltan los corronchos vestidos de seda.
¿De qué me quejo? Vivo una vida divertida, salgo todos los fines de semana, unos tacones y un rímel, invitaciones y firmas, amigas y caballeros, además de eventos sociales para regalar.
Pero esta vida rápida y atropellada me gusta, solamente que no me gusta sin ti. Bailé desde que pusieron la música de fondito para cuando todos se están acomodando, hasta el Alma Llanera cuando nos mandan a volar. Tequila hasta el fondo, vodka y no me acerques el ron que lo vomito. Shots que me apagan el cerebro, fotos para los recuerdos, y el corrientazo eléctrico que da escuchar tu canción favorita explotar con todo el estruendo.
Veo tus mensajes y sonrío nostalgicamente, sigo bailando y a veces deseo que fueran tuyos los brazos que me sostienen, o que fuera para ti que me arreglo tanto, sigo sonriendo con una ternura cálidamente dolorosa en el pecho.

Hola soy Camila, y para herirme me dicen: gorda


Siempre tengo una duda dentro de mi, siempre una inquietud latente que me hace sentirme mal, esa oscuridad y esa inseguridad que me atormentan al encontrarme en el espejo. No he conseguido el amor, por mi físico, ¿acaso? ¿He perdido oportunidades de ser feliz, o de estar con alguien, por que no entro en los estándares de belleza establecidos?

Yo soy hermosa, eso lo sé. Sé que soy una buena persona, que estoy orgullosa de mi misma y que tengo muchas personas que me quieren; pero aqui les presento a una Virgo en toda su capacidad, siempre inconforme en mi personalidad obsesiva y varonil. ¿Es que acaso las personas no ven lo linda que soy, o lo buen partido que puedo ser para cualquier persona? Prefieren una cara sin tantos cachetes como los mios, una personalidad vacía y hueca con tal de que tengan los brazos delgados y te categorizan de “cuchi” porque no pueden negarte que eres linda, pero jamás te dicen que eres hermosa. Eso se los dicen a los pantalones tubitos, a las camisas transparentes, a las barrigas planas, a los pelos planchados y a las pepas maquilladas. 
A veces siento que soy demasiado agresiva porque me defiendo de cualquier persona, ya que para ninguna soy suficiente, me siento mal y triste al ver como la gente simplemente pone cara de “es gorda” cuando les hablan de mi. Tal vez fuera más linda y más delicada, más femenina y sutil sino me sintiera tan vulnerable cada vez que me pongo en ese rol. 
Puede que este no sea el lugar, o el momento para decir esto, pero simplemente cansa estar todo el tiempo viendo como las personas que quieres eligen una persona peor que tu, solamente por ser más bonitas. Dudar todo el tiempo de mi misma, cuando sé que mi mamá me crió para ser una genial persona, cuando veo que la gente me quiere y que me aprecian, pero hay algo en mi, que espero no atinar sea el peso porque simplemente perdería la esperanza en la humanidad, que ahuyenta a mis posibilidades. Solo quiero eso, una posibilidad. No quiero lo mejor, ni la historia mejor contada, pero quiero que exista una historia. No quiero esperar tanto que luego me conforme con cualquiera que me eche un cumplido, quiero poder ser una persona que alguien luche por tener. Nadie lucha por mi, nadie se siente lo suficientemente atraído como para siquiera intentarlo. No puedo hacer muchas de las cosas que quiero porque estoy acomplejada con mi peso, y lo peor, que estoy clara que no pretendo hacer nada al respecto. Malcriadez, quizás, pero es que indiferentemente si es una manera inconsciente y psicológica para que no logre alcanzar mi felicidad (como todo obsesivo) o porque simplemente tengo miedo de quienes serán las personas que realmente me quieran a mi y no a mi nueva figura, es que reafirmo mi condición y mi peso, mi figura aunque duela, porque sé que éste mismo vuelve de acero el carácter que necesito si busco ser una buena líder, pero tal vez es simplemente hora de que pueda ser feliz con alguien. Conmigo, contigo, con quien sea. Pero feliz, ¿no me merezco eso? 

martes, 20 de marzo de 2012

no, don´t let me go.

I don´t want to be princess of China, I don´t want to be alone in a big castle, surrounded with nothing but strange looks of disappointment and pity. Don´t want the castle, neither the ring, I don´t want the jewerly or the balls, I want to be alone in my room. I´ve wanted to stay in my room for almost 3 weeks, 3 weeks that I´ve been paciently waiting as a cow is longing its hour in a meat restaurant. I don´t know what will happen, and I´ve already made illusions, why do I always do that? I can´t believe how I´ve already seen myself stading a podium, walking by your arms and watching how the crowd gathers and rejoices for our meeting.
I don´t want to be a princess, I´m scared. Are you going to steal my heart?
China shall never have a monarchy, I will not allow it. I´m to scared to know.
I refused the crown, I ran away.

martes, 6 de marzo de 2012

wish me luck.


Si tengo las manos pintadas, están mal. Si me peino, no durará nada. Siempre estaré despeinada, y mi pelo siempre podrá conmigo misma, nunca puedo controlarlo. Si estoy bailando, siempre estaré pensando en lo electrizante de la canción y como me veré bailándola. Si me obligas a hacer algo, probablemente cierre la boca y cumpla obedientemente, pero por dentro ya te taché y te metí en mi lista negra.  Si estoy en mi casa, siempre me quitaré los zapatos, si estoy sola probablemente pase por mi mente un pensamiento obsceno y sexual. Si no estoy ocupando a mi mente en algo demasiado importante, analizaré todo lo que tengo a mí alrededor y todo aquello que se le pueda sacar una conclusión que no sea la establecida. Si entro a la cocina, siempre pasaré primero por las gavetas y después la nevera, para que probablemente me vaya con las manos vacías. Si estoy maquillándome, probablemente me llene de algo, aunque sea una vez. Si estoy escribiendo algo, probablemente borre mis primeros párrafos 5 y 7 veces antes de llegar a un resultado que me satisfaga. Si me baño, miraré primero el agua en mis manos y al irme miraré mis pies. Si estoy en mi teléfono, no pasaré ni un día sin guardar una foto, debo tener alrededor de 20.000 fotos con mi teléfono. Si tengo que hacer algo, probablemente lo deje para último minuto y me estresaré. Si tengo que amar a alguien, me decidiré por esa persona, no me daré por vencido, ignoraré todo lo demás y probablemente me comprometa emocionalmente por un largo tiempo. Si estoy leyendo, no te voy a escuchar, voy a llevar el libro hasta el baño y me pondré gruñona si me interrumpes. Si me aburres, probablemente te olvide, y ni siquiera lo disimularé. Si te quiero, te lo demostraré, te cederé mi confianza y te abrazaré si así me nace hacerlo. Si me cuentas tus problemas, probablemente los tome como míos y me preocuparé al igual o peor que tu. Si llegas a mirarme y me doy cuenta, haré lo que sea porque se repita.
Si repito una y otra vez una palabra clave en un texto, probablemente esté escribiendo. Si estoy escribiendo, probablemente esté pasando frío, escuchando música con ambos audífonos puestos, con mi teléfono cerca interrumpiéndome una que otra vez y constantemente moveré mi espalda porque me duele la incómoda silla en la que estoy sentada. Si estoy aquí sentada escribiendo, intentaré inconscientemente acordarme de todos los acentos que la computadora me corrija, probablemente me toque inquietamente los labios o el pelo, y probablemente no esté satisfecha con lo escrito.

Probablemente así funcione mi mente en una situación normal, aunque hace tiempo que me privé de estas para impedirme a mi misma darme mucho tiempo para pensar. 

martes, 28 de febrero de 2012

utopía

un sueño que parecía ser completamente convencional, un sueño que recaía en lo monótono.

Paseaba por un pasillo de un hotel vacío, sonriente por las travesuras hechas a oscuras, sintiéndome liviana de placer. Caminaba casi de una manera rimbombante, jubilosa y me sentía poderosa, cuando algo llamó mi atención.

Una mujer apoyada inocentemente en la pared, con la mirada perdida y en una espera táctil, con un vacío latente.Tenía el pelo corto y enrulado, oscuro como sus ojos, la forma gatuna de ver las cosas como alguien que espera pacientemente para atacar. Su cutis era como el de un bebé, y tenía unos labios infantiles. Forrada de ropa oscura que enseñaba en fragmentos su figura peligrosamente insinuante. Sus movimientos oscilaban entre lo torpe y lo femenino; y no sabía porque no podía despegar mis ojos de tal espectáculo.

Recuerdo haberme acercado a ella casi por magnetismo, por hipnotismo o tal vez, simplemente porque me atraía su energía a cataclismo. Sin prejuicios, ni sabiendo que hacía, me acerqué a ella hasta que entré en su campo visual; me vio acercarme, sus ojos oscuros fijados en mi y yo sin saber que hacía. Sentía que había algo más poderoso, algo que no podía explicar, arrastrándome, buscando lo que ella parecía contener, y ella me miraba sin buscar detenerme. Sin sentirse atemorizada o dudosa.

Llegue a estar a centímetros de su cara, podía oler su perfume barato, y a veces podía sentir el roce de su falda. Ahí nos encontrábamos, dos extrañas viéndose a la cara como viejas conocidas, sintiendo un deseo interior que rompía cada barrera de lo moral y lo ético. Era hermosa, tan bello como me miraba como si yo fuera algo peligroso, pero sin reflejar miedo; me aceptaba sin pensarlo y yo, con el pulso acelerado no escuchaba a mi mente sino como un eco lejano.

¿Qué sentí cuando la toqué? Fue inexplicable. Era como sentir fuego encerrado en la superficie más perfecta de mármol frío. Su piel, suave y blanca. se erizaba por el simple contacto con la mía, se contraía del impacto por todos los sentimientos que corrían cuando le puse la mano en la mejilla. Vi como se le dilataban las pupilas, como aumentaba su respiración, como encendía calidamente su cara y como abría los labios cual secreto al descubierto. Me acerqué para poder poner entre mi cuerpo y la pared a toda aquella inmensidad de ser que tenía frente a mi. ¿Qué hacía? Me preguntaba a mi misma mientras aceleradamente desvanecía las distancias, mientras que ponía todo mi peso sobre el de ella y mientras que nuestros cuerpos se complementaban a la perfección.

Si nunca la han besado, no podría decir que ustedes han besado alguna vez. No hay sensación que se compare. El cerrar los ojos, después de pasar años viéndose en silencio para poder acercarse, era como si hubiera descubierto como podía hacer que mis sentidos se potenciaran como conectados a un amplificador. Lo peligroso, lo sensible, lo prohibido, lo delicado, lo violento, lo femenino. La besaba y sentía que entraba en contacto con un volcán de lava. La agarraba por la cara, mientras que ella me abrazaba por completo, eramos como hermanas que decidieron crear la mayor utopía. Nunca había amado a nadie como a esa niña en un beso, nunca había sido amado y transformada de esa manera por un ser humano.

Las sábanas eran océanos, su cuerpo, inmensidad profunda, sus caricias como olas de cariño ilimitado y nuestra intimidad como un secreto compartido. Nunca había experimentado como era el estar dentro de un espejo, como se sentía que te destrozaran y que te obligaran a romper todos los esquemas que conocías como reales. Sus ojos eran una enigma que cambiaba su pregunta con cada movimiento, sus labios eran mi posesión y las risas que destellaban a veces en silencio eran producto de su pelo rebelde haciéndome cosquillas. 

Creábamos belleza sin proponernoslo.

lunes, 9 de enero de 2012

catch me.

Acabo de escuchar a mi corazón como si estuviera oxidado, como si cada pieza se hubiera cansado de funcionar, produciendo el chillido más agudo y más triste que había escuchado jamás. Lo apreté en mi pecho, como obligandolo a que permaneciera en su lugar, forzando a que las piezas descompuestas volvieran a funcionar casi que por decreto; haciendo trabajar a aquello que ya no da señales de vida.
retengo lágrimas como si fuera un pasatiempo. He desarrollado una habilidad para llorar gotas invisibles, para tenerle fobia a las canciones románticas y a las caras de lástima y falsa ilusión. No sé como hacer, he perdido hasta la elocuencia para describir lo que siento, no puedo descargarme ni tampoco puedo echarme para atrás. Es como un ciclo vicioso, ninguna salida es una definitivamente.
Se ha vuelto un hábito quedarme callada, tener la cabeza en las nubes, acostarme temprano o infinitamente tarde y mirar al teléfono como si contuviera en él las soluciones al hambre y a la pobreza. Todo el tiempo me estoy revisando a mi misma, me estoy haciendo preguntas filosóficas y mi mente se vuelve en una maquina de tortura inconsciente, usando preguntas en vez de cuchillos.

¿Quién eres? ¿Quién es él? ¿Qué sientes? ¿Por qué lo sientes? ¿Tiene sentido lo que sientes? ¿Vale la pena lo que sientes? ¿Estás siendo muy egoísta? ¿Estás siendo fastidiosa? ¿Suenas desesperada? ¿Suenas sensual? ¿Suenas interesante, sarcástica, chistosa? Pero estas son las preguntas fáciles.

¿Qué siente él por ti? ¿Vale él la pena? ¿Qué te atrae de él? ¿Qué harías por él? ¿Te para? ¿Está realmente interesado? ¿Va a herirte? ¿Va a entenderte? ¿Se reirá de ti? ¿Va a quererte como tu a él? ¿Le importas? ¿Está jugando contigo? ¿Qué dice de ti a tus espaldas? ¿Se emociona contigo como tu con él? ¿Es recíproco, o si quisiera factible que él pueda llegar a sentir lo que yo siento por él?
Esas son preguntas que pueden rondar por tu cabeza por el resto del siglo si así lo dejas, son preguntas que parecieran venir todo de lo mismo, y que no mas te preguntas una vienen las demás en cambote. Son preguntas que pueden destrozar a cualquiera.

De corazón y desde la más grande sinceridad,
¡¿Por qué tienes que dejarme en la incertidumbre?! Maldigo al que inventó el orgullo, a ese desgraciado que hace a temblar a nuestra moral, que deja los deseos más grandes de gritar ahogados en la garganta y en el pecho, y que nos priva de poder respirar. A veces me pregunto que ganas con hacerte el interesante, que ganas haciéndome sufrir (aunque realmente no tengas idea de los efectos de tus palabras y de tus acciones en mi, no eres más que un ignorante con respecto a eso) y que ganas haciéndote el indiferente. ¿Sabes qué es lo más frustrante? Cuando llega el momento y te armas de valor. ¡Suficiente! ¡Has tenido demasiado de lo mismo! Escuchará lo que tienes que decir, llegas con tu valentía recogida del suelo, usando la fuerza que tumba castillos y mueve montañas. Caminas como un conquistador, con los latidos de una locomotora y la determinación de un vencedor, lo consigues y se voltea.
Hasta ahí llegaron tus intentos, hasta ahí llegó tu voluntad y vuelves a encontrarte a la merced de sus ojos y de su mirada punzante, que se siente como un detonante para la temperatura que enciende tu cuerpo en conjunto con la cantidad de sonrisas de imbécil que se salen sin ser llamadas.

Solo te pido que no lo rompas, ¿puedas? Que no te aproveches de mi debilidad, que aunque ya sepas por lo transparente, que tengas delicadeza y seas bueno conmigo, así no seas recíproco. Así te de asco o me vuelva una molestia para ti, tienes que prometerme que me tratarás bien, así solo sea por educación.
Te pido que no me veas con lástima, que me seas honesto y directo, me lo merezco. Que aguantes y aprecies si te deslizo un "te quiero" en la conversación y que no me juzgues si me descubres pensando en ti.

Pero si en ti, hay una simple posibilidad de que lo mio no sea solamente una fantasía, que lo que siento no se vaya por el drenaje, que puedas llegar a imaginar lo que siento por ti, que quieras recibir todo lo que estoy dispuesta a ofrecer, que quieras hundirte en mis brazos, que viven deseando que los necesites, si solo en un momento del día piensas en mi, házmelo saber.
Hazme saber si me necesitas, si me deseas, si me quieres, si me amas, si me entiendes, si logré mostrarte todo lo que puedo quererte.
¿Tienes idea de la felicidad de cuando me complementas? ¿Cuando te veo sonreír por algo que dije yo? ¿Cuándo notas el esfuerzo que puse para que me miraras? ¿Cómo bailo pensando en ti? ¿Cómo todas las canciones me suenan a ti? ¿Cuánto cambias y revuelves mi mundo, cómo lo tornas de cabeza y lo transformas a tu antojo?

Solo te pido algo,
DEJA LA INCERTIDUMBRE, DEJA DE TENERME EN LA DUDA.
la duda mata y tortura, es una señorita que te bailará pero no dejará que te le acerques, es peligrosa.

PS: La próxima vez que te vea tengo pensado besarte cuando no te lo esperes, no te decepciones.

PS: Está sonando mi canción favorita de amor mientras estoy terminando lo que te escribo, ¿puede ser verdad?

PS: Estoy llorando, llorando de todos los sentimientos juntos que me produces.

PS: Realmente no planeaba que todo llegara a este nivel, que me produzcas risas cuando canto ni sonrisas mientras duermo.

PS: ¡Dame la oportunidad de quererte, por favor!