Acabo de escuchar a mi corazón como si estuviera oxidado, como si cada pieza se hubiera cansado de funcionar, produciendo el chillido más agudo y más triste que había escuchado jamás. Lo apreté en mi pecho, como obligandolo a que permaneciera en su lugar, forzando a que las piezas descompuestas volvieran a funcionar casi que por decreto; haciendo trabajar a aquello que ya no da señales de vida.
retengo lágrimas como si fuera un pasatiempo. He desarrollado una habilidad para llorar gotas invisibles, para tenerle fobia a las canciones románticas y a las caras de lástima y falsa ilusión. No sé como hacer, he perdido hasta la elocuencia para describir lo que siento, no puedo descargarme ni tampoco puedo echarme para atrás. Es como un ciclo vicioso, ninguna salida es una definitivamente.
Se ha vuelto un hábito quedarme callada, tener la cabeza en las nubes, acostarme temprano o infinitamente tarde y mirar al teléfono como si contuviera en él las soluciones al hambre y a la pobreza. Todo el tiempo me estoy revisando a mi misma, me estoy haciendo preguntas filosóficas y mi mente se vuelve en una maquina de tortura inconsciente, usando preguntas en vez de cuchillos.
¿Quién eres? ¿Quién es él? ¿Qué sientes? ¿Por qué lo sientes? ¿Tiene sentido lo que sientes? ¿Vale la pena lo que sientes? ¿Estás siendo muy egoísta? ¿Estás siendo fastidiosa? ¿Suenas desesperada? ¿Suenas sensual? ¿Suenas interesante, sarcástica, chistosa? Pero estas son las preguntas fáciles.
¿Qué siente él por ti? ¿Vale él la pena? ¿Qué te atrae de él? ¿Qué harías por él? ¿Te para? ¿Está realmente interesado? ¿Va a herirte? ¿Va a entenderte? ¿Se reirá de ti? ¿Va a quererte como tu a él? ¿Le importas? ¿Está jugando contigo? ¿Qué dice de ti a tus espaldas? ¿Se emociona contigo como tu con él? ¿Es recíproco, o si quisiera factible que él pueda llegar a sentir lo que yo siento por él?
Esas son preguntas que pueden rondar por tu cabeza por el resto del siglo si así lo dejas, son preguntas que parecieran venir todo de lo mismo, y que no mas te preguntas una vienen las demás en cambote. Son preguntas que pueden destrozar a cualquiera.
De corazón y desde la más grande sinceridad,
¡¿Por qué tienes que dejarme en la incertidumbre?! Maldigo al que inventó el orgullo, a ese desgraciado que hace a temblar a nuestra moral, que deja los deseos más grandes de gritar ahogados en la garganta y en el pecho, y que nos priva de poder respirar. A veces me pregunto que ganas con hacerte el interesante, que ganas haciéndome sufrir (aunque realmente no tengas idea de los efectos de tus palabras y de tus acciones en mi, no eres más que un ignorante con respecto a eso) y que ganas haciéndote el indiferente. ¿Sabes qué es lo más frustrante? Cuando llega el momento y te armas de valor. ¡Suficiente! ¡Has tenido demasiado de lo mismo! Escuchará lo que tienes que decir, llegas con tu valentía recogida del suelo, usando la fuerza que tumba castillos y mueve montañas. Caminas como un conquistador, con los latidos de una locomotora y la determinación de un vencedor, lo consigues y se voltea.
Hasta ahí llegaron tus intentos, hasta ahí llegó tu voluntad y vuelves a encontrarte a la merced de sus ojos y de su mirada punzante, que se siente como un detonante para la temperatura que enciende tu cuerpo en conjunto con la cantidad de sonrisas de imbécil que se salen sin ser llamadas.
Solo te pido que no lo rompas, ¿puedas? Que no te aproveches de mi debilidad, que aunque ya sepas por lo transparente, que tengas delicadeza y seas bueno conmigo, así no seas recíproco. Así te de asco o me vuelva una molestia para ti, tienes que prometerme que me tratarás bien, así solo sea por educación.
Te pido que no me veas con lástima, que me seas honesto y directo, me lo merezco. Que aguantes y aprecies si te deslizo un "te quiero" en la conversación y que no me juzgues si me descubres pensando en ti.
Pero si en ti, hay una simple posibilidad de que lo mio no sea solamente una fantasía, que lo que siento no se vaya por el drenaje, que puedas llegar a imaginar lo que siento por ti, que quieras recibir todo lo que estoy dispuesta a ofrecer, que quieras hundirte en mis brazos, que viven deseando que los necesites, si solo en un momento del día piensas en mi, házmelo saber.
Hazme saber si me necesitas, si me deseas, si me quieres, si me amas, si me entiendes, si logré mostrarte todo lo que puedo quererte.
¿Tienes idea de la felicidad de cuando me complementas? ¿Cuando te veo sonreír por algo que dije yo? ¿Cuándo notas el esfuerzo que puse para que me miraras? ¿Cómo bailo pensando en ti? ¿Cómo todas las canciones me suenan a ti? ¿Cuánto cambias y revuelves mi mundo, cómo lo tornas de cabeza y lo transformas a tu antojo?
Solo te pido algo,
DEJA LA INCERTIDUMBRE, DEJA DE TENERME EN LA DUDA.
la duda mata y tortura, es una señorita que te bailará pero no dejará que te le acerques, es peligrosa.
PS: La próxima vez que te vea tengo pensado besarte cuando no te lo esperes, no te decepciones.
PS: Está sonando mi canción favorita de amor mientras estoy terminando lo que te escribo, ¿puede ser verdad?
PS: Estoy llorando, llorando de todos los sentimientos juntos que me produces.
PS: Realmente no planeaba que todo llegara a este nivel, que me produzcas risas cuando canto ni sonrisas mientras duermo.
PS: ¡Dame la oportunidad de quererte, por favor!
No hay comentarios:
Publicar un comentario