Has dado todas las indirectas de que ya no quieres nada conmigo, o de que si quieres pero no puedes. Son tan sutiles pero yo soy tan perceptiva. Me doy cuenta que nada será como antes, por mucho que lo desee; que las conversaciones se irán disminuyendo así como el cariño y que pronto tendremos que resignarnos al estúpido consuelo de los recuerdos, y nada más que eso.
Au revoir, te digo hoy porque antes pensaba que seguías siendo mío. He aprendido a llorar sin lágrimas y te he llorado tanto con nostalgias. Debí molestarme y dejarte de hablar, pero ya estoy delirando. Mi mente piensa más de lo que puedo querer y ahora solo soy un silencio que se añadió al ocaso, soy otra de las personas que se quedaron despiertas porque su mente no aquietaba su dolor.
Con la madrugada a mís espaldas, cansancio y con una vulnerabilidad no explicable, soñaré con los recuerdos que no me puedes privar
No hay comentarios:
Publicar un comentario