Se escondieron todas las estrellas del firmamento. Vine preparada para verlas, como creí que siempre estarían ahí para mí, y me quedé sola en una hueca oscuridad.
No hay nada más bello que las estrellas, pero hay calma escondida en este cielo teñido por las nubes y el mal tiempo, lleno de una espesura gris.
Creo que me inquieta un poco saber que hay infinitas estrellas detrás de este manto, saber que hay mil ahí, y que hoy no están para mí y mis ojos. Extraño quedarme viéndolas, extraño poder subir la mirada y saber que estarían ahí.
Siempre creí que, como el cielo, mi futuro estaría claro y brillante, con un camino trazado y solamente mucha voluntad y trabajo duro por venir, pero ahora es tan oscuro y tan vacío como este firmamento. Sé que detrás de este manto hay millones de oportunidades, mil caminos por escoger y más de una mano dispuesta a cargarme cuando me caiga. ¿Será eso lo que me asusta tanto?
No quiero crecer. No quiero crecer. Quiero quedarme así, y poder ser grande en mi mundo de pequeños, poder quedarme bajo las alas que siempre me han protegido y tener un sitio al que pueda siempre llamar "hogar". Me asusta el poder de mis decisiones más que nunca en mi vida, siento que en mis manos y palabras tengo un millón de oyentes y un montón de factores que ahora dependen de mí.
Tiendo a desaparecer o a asustarme cuando las cosas se tornan rudas. He logrado cambiar, no soy la misma que se miraba al espejo hace un año. Me creo mujer, pero al mundo le demuestro que quiero ser una niña. Una niña que juegue, que le den berrinches, que deje manchas de chocolate en el sofá y que pueda quedarse dormida llorando.
Aunque diga que estoy perdida desde el principio, sería injusto decir eso. Influenciada por opiniones de los demás más que la mia, intenté quedar en 3 universidades. 3 cosas que representaban mi personalidad, que podrían ayudarme a plantearme una clara percepción de mí misma cuando ni yo entiendo la persona que me mira del otro lado del espejo y me propuse una meta. Quedaría en las 3, lo lograría y podría decidir.
Creo que eso fue una de las cosas que más me desilusionó, saber que mi inteligencia y suerte no me llevarían a donde quisiera como tantas veces en la vida, que existirían puertas que se me cerrarían y oportunidades que, por mi negligencia, iban a ser otorgadas a otros. De verdad creía que esa opción me ayudaría; todavía tengo esa dulce imagen de poder ayudar al mundo con mi voz, de llevar un mensaje y que pueda estar rodeada de personas todo el tiempo, pero ahora ni de eso estoy segura.
Confía en el destino, dicen. Confía que lo que te pasa siempre será lo mejor para ti. ¿Qué pasa si eso no es así? ¿Si estoy cayendo y podría no estar dándome cuenta que no me levantaré?
Creía que iba a amar este año, cuando hay tantos eventos que anuncian mi ida del colegio y tanto que disfrutar, y de verdad que para ninguno quise emocionarme. Pasé por los pasillos como si fueran cualquiera, derroché las horas como si pudiera recuperarlas y pretendí que si no le daba importancia a todo eso podría desprenderme más fácil.
Gritar en un carro el número de mi promoción aunque no me sentía parte de ella, pasé mi San Valentín intentando hacer actividades para rendirme ante un final mediocre patrocinado por mis compañeros. El disfraz del Halloween que más había soñado, fue trazos de una buena imaginación y muy poco cariño, hecho así, a los coñazos.
Una despedida que no representó nada para mí, en la cual no jugué ni tuve las ganas de, y que simplemente lloré porque me emocioné en el momento, pero me falta despedirme de tantas personas, ahora que no seré una presencia táctil.
¿Me asustará saber que la gente de mi colegio podrá vivir sin mí a su lado, que las cosas más representativas y más largas también tienen su final? ¿Tendré temor al pensar que, como obsesiva compulsiva, existen cosas que no puedo arreglar ni controlar?
Nada me da emoción. Estoy asustada. Evito el tema como si fuera algo de que entristecerse, cuando hago un drama inexistente. ¿Querer probarme un vestido de graduación? ¿Pensar en gente que vaya a mi mesa, o simplemente tener alguien especial con quien tomarme fotos?
Ni siquiera me importa mi futuro ni averiguar sobre él. ¿Quién soy? ¿Qué quiero ser? Como una niña inmadura sufro en mi mundo sola, porque nadie puede entender en que lío mental me encuentro, ni yo misma. Estoy en un laberinto creado por mi mente y perdí la llave en mi inconsciente.
Sentir que todo el tiempo la gente va, transitando, como un cohete por el cielo; y tú, eres un kayak viendo desde abajo, pedaleando en inútiles círculos infinitos.
Alicia, ¿fuiste tú? ¿Cambiamos roles? ¿Me lanzaste en Wonderland, y tú te quedaste con mi mundo? ¿Será que nunca desperté del sueño y la Reina Roja está en mi cabeza, impidiendo que logre lo que quiero? ¿Alicia, quién eres?
¿Quién soy yo?
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