Mi único, mi héroe. Has estado ahí para darme los momentos más felices de mi vida, para verme reír y llorar, y has descubierto quien soy cuando no pretendo agradarles a los demás. Ojalá te hubiera escuchado más a menudo, no sé que mentiras nos habrán dicho a todos de chiquitos, que siempre estamos tan deseosos de crecer. Tenías razón en todo y tus promesas siempre fueron verdaderas.
Ahora aquí estoy, buscando una manera de retroceder el tiempo perdido, queriendo que me devuelvan mis juguetes y que el mundo se transforme en la aventura que siempre quise vivir. Estoy aquí, tras las rejas de las responsabilidades, de la presión social y de un criterio consciente; esperando que despierte.
Aunque no lo creas, sigues en mis sueños y en mis más anhelados deseos.
Espero que sigas inventándole cuentos a los que siempre dependerán de ti. Espero que no dejes de tocar tu flauta, ni de llenarte de polvo la nariz. Espero que nunca dejes de luchar por lo que creas, y que siempre termines destrozando a piratas con complejo de bacalao. Espero que nunca dejes de bailar alrededor de una fogata, que siempre pueda escuchar tu estruendoso grito de guerra. Espero que sigas siendo tan ingenuo, que no sepas como lidiar con emociones ni pensamientos. Espero que sigas volando por los aires, provocando euforia ante tus testigos. Espero que sigas teniendo a muchas mujeres en tu camino, que coquetees con muchas y que solo haya espacio para mi (a veces soy peor que Tigrilla y Campanita). Espero que siempre creas en las hadas y que nunca te atrevas a vivir.
Aunque ya no vengas a escuchar mis cuentos, todos siguen siendo de ti, Si me ves mirando al cielo, te estoy buscando, aunque lo disimule. Si me ves sentada en mi cuarto, a media noche, con las persianas abiertas, la piyama puesta y un par de clinejas; no dudes. Te he estado esperando.
Ven a buscarme. No me lleves al infinito ni más allá, no quiero ir a tres metros sobre el cielo y no me apetece hacer un paseo por la Vía Láctea.
Solo llévame a la segunda estrella a la derecha, al lugar al que siempre ha pertenecido mi corazón.
Siempre tuya,
Wendy.