miércoles, 30 de septiembre de 2015

cúmulo de pensamientos para llevar


  • la música posee una cualidad que aliviana.
  • mi existencia entera se siente como un nudo
  • no sé si es mi época, pero la vida de adulto se siente constantemente como una carrera. Me molesta significativamente que la gente quiera vivir su vida como saliendo del paso, y que a veces, contagiada por la psique del común, yo tienda a sentirme así. 
  • creo que entre las condiciones de la felicidad está vivir en un lugar donde se vea el sol. 
  • el cuerpo es la representación primera del amor. no importa qué hagas, él hace todo lo posible por sanarte y acatar tus demandas. nuestro cuerpo es una representación de nuestro amor propio; tanto como cuando escasea, a cuando está excedido, o está siendo maquillado.
  • tengo una perrita, que es un recordatorio con ojos y bigotes, de que está mal quedarse encerrado. Hasta a las mejores series hay que poner pausa y salir a enfrentarse. 
  • nunca debes dejar de creer y de luchar por lo que crees. 
  • la vida en casa debe ser como un mecanismo silbante y ordenado. sino, se vuelve un arrastrado magnánimo. 
  • "el miedo es lo opuesto al amor". "el miedo es el opuesto al amor", "el miedo es el opuesto al amor"
  • NO TE SUBESTIMES. Ya otras personas lo harán. Aprende día a día a ser tu mejor amigo, tu confidente, tu amado, tu consentido y aquél por el que lo darías todo. 
  • no quiero que mis sueños me queden grandes 
  • tú entiendes por qué amas a la gente que amas. si las demás personas no, es normal y su peo. las relaciones de todo tipo son puramente experimentales/emocionales. ahí no hay lógica. 
  • da lo mejor de ti mismo. no te conformes ni te restrinjas por nada, eso solo te frena a TI y a tu crecimiento. no dejes de correr por caerte, ni de amar por ser herido, tenemos que dar todo de nosotros mismos en cada acción y así la vida será diferente. la vida entera será especial
  • "todo siempre estará bien"


martes, 28 de julio de 2015

exhalación. meditación. necesito el mar

Quiero comenzar una vez más. Quiero comenzar una vez más mi vida, mis decisiones, aquello que me ha traído a este punto, el cual, sinceramente, no sé bien cuál es. Lo que sé es que el día de hoy me siento como Alicia, una vez más, en el medio de un laberinto de caminos, en un bosque muy oscuro, en cuya cabeza solo resuena la voz del Gato, haciéndome preguntas incesantes que no puedo responder. Una y otra vez me debato de mi identidad. ¿Quién soy?¿Qué me gusta? ¿Quién es aquella quien yo proclamo ser, en comparación a quien voy constantemente creando?

Por instantes me siento como todo al mismo tiempo. Digo cosas y me siento como una niña, ligera, correcta, en paz con el mundo, me siento pradera, sol y viento, como una honda inspiración, como un timbre en el colegio, como una carcajada. A veces, sinceramente, me siento así.

Hay otras veces soy una hoja que el viento no puede mover. Soy pesada, confusa, desgastada, suela en concreto, líquido desparramado en el suelo y también la media mojada. Esos días soy un “Ugh” que lo único que no aborrece es su cama.

Hoy, me siento como el mar en una tormenta. Me siento cargada, eléctrica, furiosa, trueno, grito, cristales rompiéndose, una discusión interminable con alguien que no tiene sentido, es la comida que se quemó, es la diligencia que fuiste a hacer y te costó demasiado, para terminarte dando cuenta que el banco ya cerró. Así. Como para amanecer en un mundo diferente donde el universo pueda ser un poco más amable.

También me gusta ser como una gota. Como un ritmo: precisa. Me gustan las cosas organizadas y simétricas, me gusta sentirme sabia y vieja, con un alma de miles de años y de una sabiduría de millones de experiencias, con un camino que se posa ante mí luminoso, con una espalda despejada y el ceño tranquilo. Me gusta sentirme que puedo hablar con voz ronca y estar en son con el universo, con mi universo, me gusta estar conectada, con la gota con la naturaleza.

Pero debo entender que yo lo soy todo. Soy cada una de estas personas y estados, soy todos los universos que en mí habitan y que en mí se agitan, sé que soy todos aquellos que siento hablar, que a veces sonríen de otras vidas cuando ven algo que les recuerda. Soy un cúmulo de estrellas que se va descubriendo por el mismo telescopio que pasa toda su vida observándolas, sin saber que están ahí, pero presintiéndolo.

Y en el camino en donde voy, que no es tanto un camino mas que un viaje, debo intentar no perder los estribos cada vez que el peso debajo de mí se haga más delgado y me sienta sin control.

¡Deseo ser tantas versiones de mí misma que no sé ni por donde empezar!
Pero por ahora solo sé que tengo un nombre, y ese el mío: Camila. Pero tengo mil sobrenombres que contienen mil historias que son mías, así como un millar de personas que se llaman como yo y sueñan lo mismo. Por tanto, ¿cómo puedo buscar mi identidad, o querer moldearla, crearla concretamente, si realmente jamás podría existir?

Mi identidad es algo como el tiempo, como los segundos, que se desvanece en cada instante, en cada gota que baja, en cada pensamiento que atraviesa una mente, en cada latido de un corazón, ¡Camila no existe! Y aquí está, escribiendo que a veces, ella es el universo entero. Si digo saber quién soy, en qué soy buena o mala, probablemente es porque esté fingiendo. No creo poder saber, porque sería como querer ponerle un nombre a una infinitud infinita.

Sé que he hablado como un vómito verbal, pero así está mi cerebro ahorita, cambiando de la persona que era antes de escribir, para recibir a esta nueva persona que surgirá al leer esto que mis dedos escriben y yo, pasivamente, espero recibir. Entonces, hoy intentaré recordarme una vez más que el control es una ilusión, que debo buscar mi felicidad, que mi ego es terco y estúpido y que prometí retribuir el amor que me dieron. Esas todavía son promesas que han cambiado conmigo, a cada momento, y han permanecido ahí, trascendentes.


lunes, 11 de mayo de 2015

La dulzura del mar


Mi abuela es como el mar. Poética e inentendible. Tiene esas cualidades dulces, agrias y misteriosas del océano, tan profundas y atrayentes.

Ella siempre parece a primera vista, sutil y frágil. Cuando finalmente estás con ella y vives su sentir, es que puedes empezar a apreciar lo extraño de su ser. Cada frase que dice, podría ser la cita importante de un libro, siempre cargada de una sensibilidad y una manera sutil y poderosa de decir lo que sea; de enseñar en lo inconsciente.

Tiene una manera de querer, que aunque parezca ruda como una ola o un revolcón, busca siempre ayudar. Ella es de las pocas personas que conozco que viven realmente con la economía de las palabras, diciendo justo lo que es necesario y aquello que puede mejorar al silencio. Honesta es, siendo honesta en cada cosa que dice y hace, siendo predicadora genuina de lo que cree.

Vive del amor a los libros, dejándome a mí esa herencia, elemental para el disfrute de la vida.  No solo el leer, sino dar libros que cambian vidas, que crean mundos, que elevan la conciencia, que hacen vibrar las almas.

Mi abuela es como un dulce placer, que duele; como todo aquello que vale la pena en la vida, siendo como aquellas problemáticas escritoras a quien ella tanto admira. Leer la carta de suicidio de Virginia Wolf me recordaba a ella, sabiendo que ella podría fácilmente escribir algo así.

Mi abuela me crió. Mi abuela me moldeó y lo he empezado ver siendo "grande y consciente". Creciendo y evolucionando es que he podido notar la estela de las personas que me han amado, en mi propia piel. En mi ser, en mi actuar, que veo sus dulzuras en mis propias huellas, y es ahí que entiendo el amor; un amor que trasciende a niveles inentendibles, más complejos que la genética o la herencia mismas.

Como el océano, Mamama mía, permaneces en mi vida. Permaneces como suave espuma en mi interior, guiándome hacia cosas maravillosas, que no conozco y que conoceré mediante me hunda en tu inmensidad.
 
Te amo, ojalá seas infinita en mí, como el mar es en el horizonte.

Brotes


Cuando llegaste a mi vida, algo floreció dentro de mí. Crece, evoluciona, cambia y se expande. A veces, cuando me veo hablando de ti puedo sentir algo fluir en mi voz, algo cambiar en mis ojos, algo florecer en mi sonrisa y en mis mejillas. Yo por fuera no cambio, pero dentro de mí hay nuevos brotes y pétalos, nuevas sensaciones que sólo tú produces.

¿Cada vez que conozco a alguien florecerá algo dentro de mí? ¿Soy un ramo, una jungla, un jardín de las huellas que las personas han dejado en mí?

Si es así, tú has sembrado las flores más hermosas que siento dentro de mí.

Son hermosas, como tú.

Miedos


Cuando cerré la puerta detrás de mí, me di cuenta. Me di cuenta de todo aquello que hablan en los mayores clichés, porque en todo cliché hay verdades.

Cuando te fuiste se quedó un vacío.

Me recibió una casa sola y silenciosa, cuartos opacos sin tu sonrisa y espacios mudos sin el sonido de tu risa.

Me llaman a decirme que me van a ir a ver, que continúa el plan, que todo sigue, y mis ganas son nulas. Después de tanto tiempo contigo, ¿qué voy a querer hacer sin ti?

Tengo miedo, tengo miedo a las distancias, a la soledad, al tiempo y a los kilómetros, porque si bien nos hemos podido ver tanto, ¿quién soy yo cuando tú no estás a mi lado?

Es como si una parte de mí se escondiese, se callase, se apartase.

No hay barreras ya que haya puesto entre tú y yo. Las derrumbaste, las hiciste añicos y cambiaste mis paradigmas. Me abrí por completo y sin temor, pero ahora temo en que me vayas a hacer falta cada vez que te alejes, cada noche que pasemos sin vernos o sin hablar. He compartido cada rincón de mi mundo contigo, y simplemente tú los has ido retocando todos, cambiándoles el color y la forma, añadiéndoles brillo.

Ahora entiendo tu tristeza al dejarme ir, porque hoy la sentí más fuerte que nunca. Definitivamente, no sé si podría jamás aguantar una relación a larga distancia, como una negrita que conozco. La idea de pasar semanas o incluso meses sin poder abrazarte, darte un beso o verte sonreír es un dolor físico.

Cuando te toco es como si mis dedos se llenaran de curiosidad, de ambición, quiero todo de ti. Cuando tus dedos me tocan es como si el camino que dejaran me fuese incendiando, mi temperatura de acrecentar y una vez que me rozas, ese pedazo de mí es diferente.

Perdóname, pero estoy enamorada de ti. En el amor tipo clichés, en el amor ambicioso que quiere todo y lo mejor, que desea todo de ti y dar lo mismo de mí. Sólo te amo hoy, y al cerrar esa puerta sentí el vacío en el estómago, pista de lo que podría sentir si llegas a salir de mi vida.

Y me asusté.